Connect with us

Judicial

Un hombre murió calcinado tras incendiarse su vivienda en el barrio  Los Cedros, del municipio de Soledad 

Published

on

Calcinado quedó el cuerpo de un hombre tras incendiarse su vivienda en el barrio Los Cedros, en Soledad.

Se trataba de Isaac Antonio Valencia Blanco, de 47 años.

El informe preliminar señala que se presentó una deflagración en una vivienda ubicada en la calle 69B con carrera 22.

La emergencia fue atendida por unidades del Cuerpo de Bomberos del municipio, quienes hallaron en el interior del inmueble al propietario calcinado.

Vecinos indicaron a las autoridades que Isaac vivía solo.

El incendio se habría generado, al parecer, por un cortocircuito, de acuerdo a las investigaciones de los Bomberos de Soledad

Continue Reading

Judicial

Fueron rescatadas 15 personas secuestradas en zona rural de Riohacha, La Guajira

Published

on

*Entre las víctimas se encuentran una mujer embarazada y tres menores de edad, según informó el Ejército Nacional.

El Ejército Nacional confirmó la liberación de 15 personas que se encontraban retenidas en zona rural del municipio de Riohacha, en el departamento de La Guajira, en medio de una operación adelantada por el Gaula Militar Guajira, adscrito a la Décima Brigada.

Entre las víctimas se encontraban una mujer en estado de embarazo y tres menores de edad, además de otros habitantes del sector, quienes habrían sido retenidos e intimidados por cerca de 10 presuntos integrantes del grupo armado organizado Autodefensas Conquistadoras de la Sierra.

«Estas personas habrían sido intimidadas por presuntos integrantes de las autodefensas conquistadoras de la sierra, quienes llegaron a sus viviendas vulnerando sus derechos y poniendo en riesgo su vida. Gracias a la rápida reacción y al despliegue operacional de las tropas, se logró frustrar estas acciones delictivas salvaguardando la vida de estas familias», aseguró el coronel Carlos Alberto Olaya Avilés, comandante Décima Brigada.

De acuerdo con información oficial, los hombres portaban armas de largo alcance y prendas de las Fuerzas Militares. Los presuntos integrantes de las ACSN, al parecer exigían altas sumas de dinero a los ciudadanos.

La rápida reacción de las tropas permitió frustrar la acción delictiva y lograr la liberación de las personas retenidas. Sin embargo, los presuntos responsables lograron huir del lugar.

Según información preliminar, antes de escapar los delincuentes habrían hurtado dinero y pertenencias a las víctimas.

Desde el Ejército Nacional, invitan a la ciudadanía a denunciar cualquier hecho que afecte la tranquilidad a través de la línea gratuita 147

Continue Reading

Judicial

Conozca el crudo relato de una exsicaria de Pablo Escobar: «Nos bañabamos con leche para borrar la pólvora»

Published

on

*También expone prácticas que evidencian el nivel de organización y frialdad con el que operaban estos grupos, incluso en detalles que hoy parecen difíciles de creer.

*Exsicaria vinculada a Pablo Escobar reveló en «Más Allá del Silencio» cómo operaban los combos, los atentados y el momento que la hizo cambiar su vida.

Durante los años más duros del narcotráfico en Medellín, cientos de jóvenes crecieron en barrios donde la violencia no era una excepción, sino una forma de vida.

En ese contexto, una mujer que hizo parte de los círculos criminales al servicio de Pablo Escobar decidió contar, décadas después, cómo funcionaban esas estructuras desde adentro, cuáles eran sus reglas y cómo se ejecutaban las operaciones que marcaron al país.

Su testimonio, revelado en el pódcast Más Allá del Silencio, no se limita a reconstruir hechos. También expone prácticas que evidencian el nivel de organización y frialdad con el que operaban estos grupos, incluso en detalles que hoy parecen difíciles de creer.

En medio de esa explicación, recordó uno de los métodos que utilizaban tras disparar armas de fuego para evitar ser detectados por las autoridades.

“Después de hacer las vueltas, tocaba bañarse con leche para quitarse la pólvora… era la única forma de no dejar rastro”, explicó al detallar cómo intentaban borrar cualquier evidencia que los vinculara con los hechos.

La infancia en barrios marcados por el narcotráfico

La historia no comienza con un arma en la mano, sino en el entorno en el que creció. Aranjuez, en Medellín, fue uno de los puntos clave donde Pablo Escobar y sus estructuras encontraron jóvenes dispuestos —o empujados— a ingresar al mundo criminal.

Desde temprana edad, la entrevistada ya estaba expuesta a ese ambiente. No se trataba de una elección consciente, sino de una normalización progresiva de la violencia dentro del hogar y del barrio.

“Yo desde niña ya veía las armas debajo de la cama… eso era parte del día a día”, contó, describiendo cómo la presencia de revólveres y municiones no generaba sorpresa, sino costumbre.

Ese contexto facilitó el siguiente paso: el reclutamiento. Según su relato, Escobar no elegía al azar. Observaba comportamientos, medía habilidades y detectaba en los jóvenes una combinación de agilidad, audacia y capacidad de reacción.

“Él miraba la malicia en el juego… esa forma de moverse era la que buscaba para volverlos gatilleros”, recordó, al explicar cómo incluso espacios como las canchas de fútbol se convertían en lugares de selección.

Con el paso de los años, la necesidad económica terminó empujándola a integrarse a estas dinámicas. Su ingreso no fue distinto al de muchos otros: falta de oportunidades y presión del entorno.

Dentro del grupo, asumió funciones específicas que resultaban clave para las operaciones. Su condición de mujer, lejos de ser un obstáculo, se convertía en una ventaja táctica.

“A mí me tocaba cargar las armas porque era más fácil esconderlas… nadie sospechaba igual”, explicó, dejando en evidencia cómo se utilizaban perfiles aparentemente “invisibles” para mover armamento sin levantar alertas.

Además, participó en el robo de vehículos que luego eran utilizados en operaciones criminales, especialmente para movilizar a Escobar o ejecutar atentados.

“Esos carros eran para hacer vueltas, para moverlo de un lado a otro sin que lo detectaran”, detalló.

El relato se vuelve más contundente cuando describe uno de los atentados en los que estuvo presente, el asesinato del coronel Valdemar Franklin Quintero. La operación, según cuenta, fue planificada y ejecutada con precisión.

“Nos ubicamos cada uno en su punto… cuando llegó el momento, todos descargaron lo que llevábamos”, afirmó, recordando cómo se distribuían roles antes de actuar.

En ese entonces, asegura, no siempre conocían a la víctima. Cumplían órdenes sin cuestionarlas.

“Nos decían lo que había que hacer… y ya. Después uno se enteraba quién era”, añadió.

La violencia no solo se dirigía hacia afuera. También implicaba riesgos constantes dentro del mismo entorno criminal. En una ocasión, tras robar un vehículo en una zona equivocada, fue identificada por hombres que buscaban vengarse.

La situación escaló rápidamente y estuvo a punto de terminar en su muerte. Sin embargo, reaccionó utilizando un aprendizaje que había observado en un entrenamiento previo.

“Vi el poste y me pegué a él… eso fue lo que me salvó, porque las balas me pasaron rozando”, relató, describiendo cómo un movimiento instintivo le permitió sobrevivir.

Ese episodio, explica, refleja el nivel de tensión permanente en el que vivían. Durante años, la violencia fue parte de su rutina. Hasta que una pérdida personal transformó por completo su perspectiva. La muerte de su hijo en un accidente marcó un punto de no retorno.

Ese momento, según relata, le permitió dimensionar el dolor que antes había provocado en otras familias.

“Yo le quité hijos a muchas mamás… pero no entendía lo que eso significaba hasta que me pasó a mí”, dijo, reconociendo el impacto emocional de esa experiencia.

A partir de ahí, decidió apartarse de ese mundo y reconstruir su vida desde otro lugar.

Hoy, lejos de la violencia, trabaja en una fundación donde alimenta a personas en situación de vulnerabilidad. Su rutina es completamente distinta, pero mantiene una conexión directa con su pasado, que utiliza como herramienta para advertir a otros.

“Hoy alimentamos a más de 350 personas… eso es lo que me llena”, afirmó.

Su mensaje ahora apunta a quienes podrían estar en el mismo punto en el que ella estuvo años atrás.

“Esto no sirve, esto no da nada bueno… yo ya lo viví”, concluyó.

Continue Reading

Judicial

Ex militares que participaron en falsos positivos reconocen ante la JEP que eso fue una barbarie

Published

on

En la JEP en Bogotá, víctimas y exintegrantes del Ejército se encontraron cara a cara en un acto restaurativo que busca explicar cómo ocurrieron los casos de falsos positivos en Tolima.

Se trata de una exposición construida en el primer piso de la sede de la Jurisdicción Especial para La Paz en Bogotá, denominada “renacer por el respeto a la vida”, como un recorrido pedagógico y simbólico que permite entender, paso a paso, cómo operó el patrón criminal y cómo avanza hoy el proceso de verdad y reparación.

En este caso, participaron 29 comparecientes del Gaula Tolima, unidad adscrita a la Sexta Brigada del Ejército, quienes no son considerados máximos responsables, pero sí han reconocido su participación en falsos positivos, como ocurrió en la masacre de El Totumo, donde cinco hombres fueron reportados falsamente como muertos en enfrentamientos.

A través de murales, piezas audiovisuales, fotografías, objetos simbólicos e instalaciones interactivas, la exposición muestra cómo víctimas y comparecientes, que vivieron el conflicto desde orillas opuestas, lograron dialogar y construir un mensaje conjunto en torno al respeto por la vida.

Así operó el patrón criminal

En la primera estación del recorrido se explica cómo funcionaban estos crímenes. Los comparecientes lo describen en tres momentos: “planeación, ejecución y encubrimiento”, y relatan cómo existía presión por mostrar resultados operacionales.

“Se señalaba a civiles, se armaban los operativos y luego se alteraban las escenas para hacerlas pasar como combates”, explican en los relatos recogidos dentro de la exposición.

Las medallas que dejaron de ser un honor

Uno de los puntos más fuertes de este espacio está en una vitrina. Allí están varias medallas militares. No están exhibidas como símbolos de honor, están ahí porque fueron devueltas.

Uno de los comparecientes, William López Pico, quien en la época de los hechos era teniente, explica el sentido de ese gesto.

“Las devolvimos públicamente, aquello que no solo fue un símbolo, sino una contribución de respeto a nuestro proceso ante la JEP y un acto profundamente personal y moral con las víctimas. Devolvimos esas condecoraciones porque no las merecíamos. Faltamos a a nuestro honor y al de la institución. Fueron obtenidas al precio de la vida de personas inocentes”, señaló, y agregó que cada una de esas medallas expuestas lleva impresa “un engaño, un incumplimiento que causó heridas que nunca debieron abrirse”.

La devolución de esas condecoraciones surgió de las peticiones de las familias de las víctimas dentro del proceso, quienes querían saber si por los operativos recibieron reconocimientos, y que si lo habían obtenido, las entregarán de vuelta para aceptar responsabilidad.

Continue Reading

Tendencias

Copyright © 2024 Noticaribe