Columna de opinión
Autor: Dr. Wulfran Rosendo Acuña Martínez
Abogado – Especialista en Derecho Penal y Criminalística
Email: wacmar26@hotmail.com
“Cuando Dios unge a un hombre o a una mujer, no solo lo aparta del mundo: lo equipa espiritualmente para cumplir un propósito que trasciende su propia vida”.
Introducción general
A lo largo de la historia bíblica, la unción ha representado uno de los actos espirituales más profundos mediante los cuales Dios aparta a una persona para cumplir un propósito específico dentro de su plan eterno.
La unción no es un símbolo vacío ni una simple tradición religiosa. En su esencia espiritual, la unción representa la intervención directa de Dios en la vida de un ser humano, mediante la cual Él decide separarlo, capacitarlo y respaldarlo para una misión determinada.
Desde los tiempos antiguos, Dios ha utilizado la unción para establecer reyes, profetas y sacerdotes, hombres y mujeres llamados a servir como instrumentos de su voluntad en medio de pueblos, naciones y generaciones.
Sin embargo, comprender la unción requiere ir más allá de su expresión ritual. La verdadera unción no reside en el aceite visible, sino en la presencia activa del Espíritu de Dios sobre la vida del creyente.
Introducción bíblica
Uno de los momentos más emblemáticos de la unción en las Escrituras ocurre cuando el profeta Samuel recibe de Dios la orden de ungir a quien sería el futuro rey de Israel. Ese hombre sería David.
El relato se encuentra en el Primer Libro de Samuel capítulo 16.
Dios dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque este es.”
En ese momento ocurrió algo extraordinario: la Escritura señala que el Espíritu de Dios vino sobre David desde aquel día en adelante.
Este acontecimiento revela que la unción no es simplemente una ceremonia religiosa; es una transferencia espiritual de autoridad y propósito.
Exégesis bíblica
En el contexto bíblico, la palabra “unción” proviene de términos que significan literalmente untar o derramar aceite sobre una persona o un objeto consagrado.
En el Antiguo Testamento, el aceite simbolizaba varias realidades espirituales:
1. Consagración a Dios
2. Separación para un propósito sagrado
3. Presencia y favor divino
4. Capacitación espiritual
Los reyes eran ungidos para gobernar con justicia.
Los sacerdotes eran ungidos para ministrar delante de Dios.
Los profetas eran ungidos para declarar la palabra del Señor.
Pero todos estos actos apuntaban a una realidad mayor que se manifestaría plenamente en la persona de Jesús de Nazaret.
Cristo mismo es llamado en las Escrituras el Ungido de Dios.
Exégesis pastoral
En la vida del creyente actual, la unción se manifiesta como la obra del Espíritu Santo que capacita al cristiano para vivir conforme al propósito de Dios.
La unción no está limitada a posiciones visibles dentro de la iglesia.
Dios unge:
• intercesores
• maestros
• líderes
• servidores
• hombres y mujeres que le buscan en secreto
La verdadera evidencia de la unción no es la fama ni el reconocimiento público.
La verdadera evidencia de la unción es la presencia de Dios transformando vidas a través de un creyente humilde y obediente.
Explicación teológica
Desde una perspectiva teológica, la unción representa la investidura espiritual otorgada por Dios para cumplir una misión dentro de su plan redentor.
Esto significa que la unción no depende del mérito humano.
Es una expresión de la gracia divina.
Dios no unge al más fuerte según los criterios humanos.
Dios unge al que decide rendir su vida completamente a Él.
Por eso David fue elegido siendo un joven pastor, mientras otros hombres más experimentados fueron descartados.
Dios mira el corazón.
Explicación escatológica
La unción también tiene una dimensión escatológica.
A medida que la historia avanza hacia el cumplimiento final del plan de Dios, el Espíritu Santo continúa levantando creyentes dispuestos a permanecer firmes en medio de un mundo cada vez más distante de los principios divinos.
En tiempos de oscuridad espiritual, la unción se vuelve aún más necesaria, porque Dios sigue llamando a hombres y mujeres que anuncien su verdad y reflejen su luz.
Iglesia primitiva e iglesia actual
En la iglesia primitiva, la unción se manifestaba con poder a través de la obra del Espíritu Santo.
Los apóstoles predicaban con autoridad, los enfermos eran sanados y las vidas eran transformadas por el poder de Dios.
Sin embargo, con el paso del tiempo, muchas comunidades cristianas comenzaron a sustituir la dependencia del Espíritu por estructuras humanas.
El desafío de la iglesia actual es regresar al fundamento espiritual original: una vida guiada por el Espíritu de Dios y sostenida por su unción.
Parábola pastoral explicativa
Un agricultor puede tener la mejor tierra, las mejores herramientas y las mejores semillas. Sin embargo, si no cae la lluvia sobre el campo, nada crecerá.
De la misma manera, el creyente puede tener conocimiento bíblico, disciplina espiritual y buenas intenciones, pero sin la unción del Espíritu Santo su vida espiritual no producirá fruto duradero.
La unción es como la lluvia del cielo que da vida a la semilla sembrada.
Reflexión del autor
A lo largo de mi vida he comprendido que el llamado de Dios no es un camino de comodidad, sino un camino de formación espiritual.
Las batallas que enfrentamos, muchas veces desde los primeros momentos de nuestra existencia, no son señales de abandono divino, sino escenarios donde Dios moldea el carácter de aquellos que ha decidido preparar para sus propósitos.
He aprendido que la unción de Dios no se sostiene con aplausos humanos, sino con una relación constante con el Señor.
Por eso escribo estas palabras con profunda gratitud hacia Dios, quien ha sido mi refugio en los días difíciles, mi maestro en los momentos de silencio y mi fortaleza en cada batalla que me ha tocado enfrentar.
Si algo he aprendido en este caminar es que seguir a Dios requiere valentía, pero también trae una certeza inquebrantable: Dios nunca abandona a quienes deciden confiar en Él.
Wulfran Rosendo Acuña Martínez