HISTORIA 2.
Por: Presbítero Carlos Mario Gallego Duque.
«Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte de tu victoria santa».
Está historia es la declaración nacida de la verdad pura y sincera de «Amanda» (nombre cambiado), prostituta desde los 17 años de edad.
-Me encontré en diferentes lugares de Caucasia para escuchar a «Amanda». Ella se siente agredida y pisoteada por su familia y la sociedad, pero sobre todo usada y traicionada por su novio.
Me dio el permiso para publicar su declaración, con el nombre de «Amanda».
«Padre Carlos, gracias por escuchar a una pecadora, tengo en mi garganta una cosa y otra cosa en mi pecho. Padre voy a estallar, no tengo a quién contárselo y necesito que me escuche. Tengo 21 años y soy prostituta desde los 17. Mi papá, mamá y mi hermano me echaron de la casa desde que me volé con mi novio durante 5 días», comenzó diciendo la joven.
Seguidamente agregó lo siguiente: «Mis días son pesados, especialmente desde los jueves hasta el fin de semana. Entiendo y soy responsable de mis actos».
-«Amanda», usted me buscó porque necesita un par de oídos, un amigo y no un juez , esto es la que espera de mi?, le pregunté.
«Sí padre, lo veo como un sacerdote, pero también como un amigo, solamente quiero que me escuche y publique lo que le cuente. Déjeme llorar, padre, y decir lo que siento porque una bomba entró en mi ser y estoy estallando por dentro», contestó «Amanda».
-Llámeme por mi nombre padre Carlos, me gusta ser mirado a los ojos porque son el espejo del alma. «Amanda», usted tiene odio y vino a contarme sus historias, la escucho, le dije a la muchacha.
«Le repito padre, tengo 21 años, atiendo sexualmente a hombres mayores de 60 años, borrachos, depravados sexuales, pagan por sexo desenfrenado, tragos, drogas, orgías, noches largas de dolor. El alma me duele, padre. Los fines de semana son los más pesados. Soy madre soltera y tengo un niño de 6 años, pago para que me lo cuiden. «Felipe» estudia en la escuela y cree que trabajo en una casa de familia. Me fracasé a los 15 años y mi Familia me repudió, me echaron de la casa, viví durante mi embarazo el purgatorio y el infierno. El papá de mi hijo no respondió. Tengo mucho odio. El dinero que gano me alcanza para mantenerme con mi hijo, pero mi vida es una mierda, padre», dijo angustiada «Amanda».
Prosiguió diciendo: «A veces quiero morirme porque en pocas palabras muchas personas me tratan de puta, de vaca, de profesional del sexo. Mi vida sexual es vacía, no siento sino asco. Uno de mis principales clientes es un hombre mayor, casado, me trata mal, pero me paga bien, me ofende, me grita, hacemos cosas anormales. Padre Carlos, necesito un hombro para llorar y mitigar la amargura que llevo adentro. Me siento furiosa con todos».
-«Amanda», hay miles de jóvenes que se entregaron como usted buscando amor y cariño, pero después vino el dolor y la traición. El sexo, «Amanda», es un complemento en la vida de las personas, pero las personas solo buscan placeres de momento. Es usted, «Amanda», muy joven y bonita, el Señor la ama y la Santísima Virgen es refugio y hospital de pecadores, la invito a tomar esta Camándula y conservarla, «Amanda» no mire solo el lado negativo del sexo, le ha dejado el don de Dios, un hijo, que es su recompensa en la vida; tiene por quien luchar y vivir. Como sacerdote creo que hay un esquema que invita a a las personas hacia la libertad del cuerpo y hacia un cariño más fuerte.
-«Amanda», le pregunto: ¿Cree usted que Dios no la ama»? Dios la ama, porque usted es buena por su valentía, por sus fuerzas para vivir, por su lucha para sacar adelante a su hijo, porque está asumiendo las consecuencias de lo que vive.
-La invito a pensar en esto: El remordimiento hace que la gente se sienta destruida y sin perdón, el arrepentimiento hace que las personas tengan conciencia, pero también que se sientan personas. Yo no la juzgo, no la condenó, la acojo en la Misericordia de Dios.
-«Amanda», la invito a no agredirse más y por favor empiece a perdonarse. El próximo jueves le presentaré a una persona muy especial que le quiere ofrecer un nuevo trabajo.
-Y «Amanda» se fue, quedamos pendientes de su posible nuevo trabajo, de volvernos a encontrar. Su madre hace días la está buscando.
«Hermanos del Camino a la Morenita he rezado mucho por todos, sé que Dios los ama a todos, también a las prostitutas. Les pido que oremos por ellas, por las putas, por las vacas, por las profesionales del sexo. Que tire la primera piedra quien esté libre de pecados. Creo que por todas estas realidades de vida es que los quiero y decidí ser SACERDOTE».
Presbítero Carlos Mario Gallego Duque.