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La JEP excluyó al exsubdirector del DAS de Santa Marta, Javier Valle Anaya

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Condenado por homicidio de Alfredo Correa De Andréis. Deberá pagar una pena de 40 años de prisión.

La Sala de Definiciones Jurídicas de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) decidió excluir del conocimiento de esa jurisdicción a Javier Alfredo Valle Anaya, exsubdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Santa Marta, por los delitos de homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y peculado por apropiación.

En septiembre de 2017, el Juzgado Décimo Penal del Circuito Especializado O.I.T de Bogotá condenó a Valle Anaya a la pena de 40 años de prisión, por el homicidio del sociólogo cienaguero Alfredo Correa De Andréis y de su escolta Edelberto Ochoa Martínez.

En 2007, el subdirector del extinto Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) en Santa Marta salió del país con rumbo a los Estados Unidos, pero fue capturado por las autoridades estadounidenses el 5 de octubre de 2017 en Nueva York. Luego de su deportación a Colombia, Valle Anaya fue recluido en la cárcel La Picota en Bogotá, donde se encuentra actualmente.

Con el finalidad de recobrar su libertad y ser beneficiado con la pena alternativa de 8 años, en junio de 2018, Valle Anaya radicó una solicitud de sometimiento ante la JEP, por los hechos en los que resultó asesinado el profesor Alfredo Correa De Andréis y su escolta, los cuales fueron perpetrados el 14 de septiembre de 2014 por sicarios del Frente José Pablo Díaz de las AUC, al mando del capitán (r) del Ejército, Edgar Ignacio Fierro Flórez, más conocido con el alias de ‘Don Antonio’.

Para cumplir con los requisitos de aporte a la verdad plena y reparación a las víctimas, Valle Anaya se comprometió en la JEP a “hacer aproximadamente 1.000 volantes informativos sobre la convivencia a la juventud, realizar una misa a las víctimas, no residir en la Costa Norte de Colombia y realizar un diplomado en resolución de conflictos”.

En septiembre de 2024, se llevó a cabo la audiencia de seguimiento al régimen de condicionalidad de Valle Anaya, diligencia en la que el defensor de derechos humanos José Humberto Torres solicitó a la JEP la exclusión de Valle Anaya de esa jurisdicción por considerar que no hubo aporte a la verdad plena en su relato. Además su ofrecimiento de reparación constituía una burla para la víctimas y la sociedad.

En su decisión, la Sala de definiciones jurídicas de la JEP trajo a colación los nexos del director del DAS, Jorge Noguera, con el Bloque Norte de las AUC, de quien dijo necesitaba de servidores que cumplieran un rol ante las autodefensas, garantía que ofrecía Valle Anaya, a quien ascendió al cargo de subdirector del DAS en el Magdalena, territorio donde operaba en toda su extensión el grupo de autodefensas con el cual uno y otro colaboraba.

En la página 25 del pronunciamiento, la JEP afirma que “la colaboración de Valle Anaya con las AUC fue determinante en la ejecución del doble homicidio. En primer lugar, se evidencia una cooperación estrecha entre el DAS y las AUC, en la que funcionarios del DAS, como Valle Anaya, no solo proporcionaron información falsa a la Fiscalía para judicializar a Correa De Andréis, sino que también facilitaron a los paramilitares datos e infraestructura del Estado para llevar a cabo asesinatos. Esta modalidad de colaboración ilustra una estrategia de persecución de personas identificadas como enemigas políticas o ideológicas consideradas de izquierda, particularmente líderes sindicales, activistas y académicos, como lo era Correa De Andréis”.

Al aplaudir la decisión adoptada por la JEP, el abogado defensor de derechos humanos José Humberto Torres manifestó que esta es una victoria más de la justicia contra la impunidad.

Sin embargo, dijo, aún están pendientes otras decisiones judiciales relacionadas con la vinculación al asesinato de Correa De Andréis del entonces jefe de inteligencia del extinto DAS, Giancalo Auque De Silvestre, del director seccional de Bolívar Rómulo Betancourt Garrido y del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

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Investigan presunto abuso contra mujer trans dentro de CAI de la Policía 

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El caso quedó registrado en videos difundidos en redes sociales y ya es investigado por la Policía Metropolitana de Bucaramanga. Colectivos y ciudadanos pidieron esclarecer el presunto abuso policial.

La Policía Metropolitana de Bucaramanga abrió una investigación interna tras la denuncia de un presunto caso de abuso de autoridad contra una mujer trans dentro del CAI del Parque Centenario, en el centro de la ciudad.

El caso generó polémica luego de que en redes sociales circularan videos y denuncias ciudadanas que evidenciarían una presunta agresión por parte de agente durante un procedimiento policial.

El subcomandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, coronel Héctor García, confirmó que ya se inició la respectiva verificación para esclarecer lo ocurrido.

“Con el fin de verificar las circunstancias de tiempo, modo y lugar relativas a este caso, se abrió la investigación correspondiente”, aseguró el oficial.

De acuerdo con las denuncias conocidas, la mujer trans habría sido golpeada dentro de las instalaciones del CAI del Parque Centenario. La situación provocó reacciones de rechazo entre ciudadanos y colectivos defensores de derechos humanos, quienes pidieron transparencia en la investigación y sanciones si se comprueba un uso excesivo de la fuerza.

La institución indicó que el proceso disciplinario busca establecer si existieron irregularidades en el procedimiento adelantado por los uniformados involucrados.

Hasta el momento, la Policía no ha entregado mayores detalles sobre las circunstancias en las que ocurrió el hecho ni sobre el estado de salud de la persona afectada.

El caso volvió a abrir el debate sobre el actuar de algunos agentes en procedimientos de control y convivencia, especialmente frente a población vulnerable y miembros de la comunidad LGBTIQ+ en Bucaramanga.

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No lo querían dejar vivo: 16 balazos le propinaron en la cocina de su casa, en Barranquilla

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*La víctima fue identificada como Andrés David Suárez Cárdenas. Se encontraba en la cocina en el momento del ataque.

De 16 impactos de bala le quitaron la vida a un hombre de 29 años, dentro de su apartamento, ubicado en un segundo piso de la carrera 30 No. 50-06, en el barrio San Isidro de Barranquilla.

La víctima fue identificada como Andrés David Suárez Cárdenas.

Según el informe preliminar de las autoridades, el joven se hallaba en la cocina, momento en que un sicario irrumpió en el inmueble y le disparó en 16 oportunidades.

Andrés murió en el lugar de los hechos a causa de las graves lesiones, mientras el atacante se dio a la huida.

La víctima registró lesiones en las regiones fosa ilíaca, axilar, clavicular, occipital, auricular, escapular, cuello y hombro.

El informe de la Policía precisa que el fallecido tenía tres anotaciones judiciales en SPOA por los delitos de constreñimiento ilegal, transferencias no consentidas de activos y lesiones personales.

Durante la inspección de la escena del crimen, las autoridades encontraron 9 gramos de tusi, 19 gramos de marihuana y 3 teléfonos celulares.

Asimismo, encontraron como evidencia balística 4 vainillas y un proyectil.

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JEP dignificó el nombre de un menor víctima de ‘falso positivo’

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*Hace 18 años fue presentado por el Ejército como “guerrillero abatido en combate”, en Cesar.

Víctor Manuel Mendoza Ospino tenía 17 años cuando un hombre les ofreció a él y a su amigo Darwin David Aragón Granados realizar un supuesto trabajo de albañilería.

La oferta laboral, sin embargo, fue un engaño. El 30 de abril de 2008, Víctor Manuel fue asesinado en la vereda La Honda, sector El Cairo, en el municipio de Pueblo Bello, Cesar, junto con Darwin David. Sus muertes fueron presentadas como resultado de un falso enfrentamiento armado con tropas adscritas al Batallón de Artillería No. 2 ‘La Popa’, una versión que durante años manchó los nombres de ambos jóvenes y los de sus familias.

Desde mayo de 2008, los familiares de Víctor denunciaron su desaparición ante la Fiscalía General de la Nación. En agosto de ese año, una de sus hermanas reconoció su cuerpo a partir de fotografías y prendas de vestir, y la familia recibió el cuerpo de Víctor en medio de una investigación basada en la versión falsa de que su muerte estaba asociada a actividades con grupos armados. Su cuerpo fue alojado en una bóveda del Parque Cementerio Inversiones y Planes de la Paz Norte, en Barranquilla.

No obstante, en 2025, representantes judiciales de la familia enviaron una solicitud a la JEP para que ordenara a dicho cementerio que se abstuviera de exhumar el cuerpo de Víctor como consecuencia de una deuda de la familia en los pagos de la permanencia del cuerpo en la bóveda.

El despacho del magistrado José Miller Hormiga Sánchez, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas, entró a mediar en esta solicitud en vista de que lleva los procesos de cinco comparecientes no seleccionados como máximos responsables que estuvieron involucrados en el asesinato de Víctor Mendoza. Como parte del cumplimiento del régimen de condicionalidad, los comparecientes acordaron pagar la deuda económica de la familia Mendoza con el cementerio. Con el pago de esa deuda, se abrió la posibilidad de que el cuerpo de Víctor pudiera ser ubicado en un osario a perpetuidad.

Para lograr esta gestión, la Sala de Definición convocó reuniones entre la familia Mendoza, la Alcaldía Distrital de Barranquilla y la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) con el fin de disponer las ayudas humanitarias y administrativas necesarias para que el cuerpo de Víctor fuera trasladado a un osario, en el marco de un acto que dignificara el buen nombre de la víctima y el de sus familiares. Esto, en atención a las condiciones en que esta familia recibió el cuerpo por parte de la justicia ordinaria “y la traumática situación que afronta al tener que exhumarlo para asegurar su destino final en condiciones dignas”, dicta la resolución que ordenó este acto de entrega.

Fue así como el pasado 22 de abril, en Barranquilla, en un acto simbólico lleno de sentidos recuerdos tras 18 años de este crimen, la familia Mendoza pudo garantizar un destino final para el cuerpo de Víctor Manuel Mendoza Ospino en un osario a perpetuidad, ubicado en el Parque Cementerio Inversiones y Planes de la Paz Norte.

Este acto de dignificación de Víctor Manuel fue posible luego de un proceso concertado con su familia que incluyó espacios previos de acompañamiento psicosocial, asesoría jurídica, así como de coordinación y preparación interinstitucional, en el que se buscó garantizar condiciones acordes con los deseos de la familia y con su derecho a volver a despedir a Víctor de manera digna.

Víctor Manuel nunca fue una baja en combate

La Jurisdicción Especial para la Paz estableció que los asesinatos de Víctor Manuel Mendoza Ospino y Darwin David Aragón Granados, presentados ilegítimamente como bajas en combate, constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

El caso de Víctor Manuel no solo expone la gravedad de un asesinato cometido contra un adolescente, sino también el impacto de una narrativa oficial que lo señaló injustamente y que obligó a su familia a cargar con la pérdida y con la estigmatización. En el proceso relacionado con el Batallón ‘La Popa’, en el Caso 03, en marzo de 2025, la Sala de Reconocimiento llamó a reconocer responsabilidad a 28 comparecientes de la fuerza pública, al evidenciar que estos hechos hicieron parte de una práctica sistemática y no de un evento aislado, para presentar falsamente a civiles y a personas en estado de indefensión como resultados operacionales.

La JEP documentó que la entrega inicial del cuerpo de Víctor Manuel estuvo rodeada de sindicaciones y que, pese al avance de la justicia ordinaria, no se esclareció plenamente el hecho ni se reconoció la condición de civiles inocentes de quienes fueron asesinados.

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