*La investigación da cuenta de descargas con un dispositivo tipo táser y golpes durante la captura y la permanencia en la estación de policía de Cazucá, así como una posible demora en el traslado a un centro asistencial ante las complicaciones médicas que presentaba la víctima.
Con enfoque diferencial, en consideración a la condición étnico-racial de Donovan Balanta Paz, y a partir del análisis de la evidencia técnica, científica y forense, la Fiscalía General de la Nación avanzó en una nueva fase en la investigación relacionada con los hechos que desencadenaron su muerte el pasado 20 de septiembre, después de permanecer en custodia de unidades de la Policía Nacional en Cazucá en Soacha (Cundinamarca).

En ese sentido, servidores del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) con la Sijin de la Policía Nacional materializaron cuatro órdenes de captura contra un mayor, un subintendente y dos patrulleros en diligencias realizadas de manera simultánea en Soacha y Barbosa (Santander). La labor articulada de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos y la Seccional Cundinamarca permitió identificar a los uniformados que estarían implicados en las agresiones que sufrió el hombre de 34 años durante su aprehensión y permanencia en la estación de policía de Cazucá, en Soacha, así como la posible omisión de asistencia médica pese a sus reiterados gritos de auxilio.
De acuerdo con los elementos materiales probatorios recaudados, Balanta Paz fue detenido en el barrio Caracolí, en el sur de Bogotá, durante un procedimiento que buscaba dirimir una discusión entre vecinos y derivó en un enfrentamiento entre civiles y uniformados. Inicialmente, fue señalado de lanzar un objeto contundente contra un grupo de policías.

Un subintendente y tres patrulleros, al parecer, reaccionaron, lo esposaron, golpearon con puños y patadas en cabeza, abdomen y sometieron a descargas eléctricas con un dispositivo tipo táser. Posteriormente, lo trasladaron a la estación de Cazucá, donde presuntamente continuaron las agresiones y los electrochoques.
Las evidencias indican que Balanta Paz pidió reiteradamente atención médica porque tenía dificultades para respirar y sentía un dolor intenso en el pecho. Otra persona detenida solicitó que lo socorrieran. Pese a estas señales de alarma, no recibió apoyo oportunamente. El mayor, quien se desempeñaba como comandante de la estación de policía de Cazucá y estaba a cargo de las unidades que estarían involucradas, es señalado de no activar los protocolos de atención médica, no evitar las agresiones ni descargas eléctricas, además de advertir el deterioro físico del aprehendido y sus llamados.
Cerca de 20 minutos después, luego de perder el conocimiento, el hombre fue llevado a un hospital, donde falleció en la noche del 20 de septiembre. El dictamen del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses da cuenta de que la causa de muerte fue una arritmia cardíaca por descargas eléctricas. Adicionalmente, documentó quemaduras y otras lesiones en el cuerpo de la víctima. Los cuatro uniformados capturados serán presentados ante un juez de control de garantías. En las audiencias concentradas, un fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos les imputará, de acuerdo con la posible responsabilidad y participación individual, los delitos de homicidio y tortura, ambas conductas agravadas.