El pasado domingo, 20 de abril, el programa de Noticias Uno que se emite por Cablenoticias y plataformas digitales, reveló una información que estremece al país.
El periodista Omar Alejandro Hernández hizo pública una decisión judicial que compulsa copias para que Lucho Herrera, llamado ‘el jardinerito’, la gran gloria del ciclismo nacional, sea investigado por los delitos de desaparición forzada agravada y homicidio agravado de cuatro campesinos que eran vecinos de finca del deportista en Fusagasugá.
Las hazañas deportivas de Lucho Herrera llenaron de gloria a Colombia en la década de los 80’s cuando el narcoterrorismo de Pablo Escobar azotaba al país.
Aún se recuerdan las lágrimas de tantos colombianos cuando cayó en la vuelta a Francia, pero haciendo gala de un coraje único se levantó y pedaleó ensangrentado para ganar la etapa de Saint Etienne; o cuando ganó la vuelta a España.
Sin embargo, lo de hoy no tiene que ver con gloria, sino con muerte, con codicia, con horror y está documentado judicialmente.
Tres paramilitares aseguran que Lucho Herrera acordó con un grupo criminal la desaparición y el asesinato de unos campesinos, todos vecinos suyos, señalándolos como milicianos de las Farc, pero, de acuerdo con el testimonio de los implicados, no eran guerrilleros. El verdadero propósito del crimen era despojar de sus tierras, de sus pequeñas propiedades a las víctimas y a sus familias.
Las cuatro víctimas se llaman: Gonzalo Guerrero Jiménez, Víctor Manuel Rodríguez Martínez, José del Carmen Rodríguez Martínez y Diuviseldo Torres Vega.
La Fiscalía General de la Nación declaró como crimen de lesa humanidad, y por lo tanto imprescriptible, la desaparición de estas cuatro personas que el 23 de octubre del año 2002 fueron abordados por un grupo de hombres armados en una vereda de Fusagasugá. Después no se volvió a saber nada de ellos.
La decisión judicial de 23 páginas que, por cortesía de Noticias Uno encontrará a continuación, fue expedida el 7 de abril de 2025 por el Juzgado Cuarto Penal del Circuito de Fusagasugá.
Es la sentencia anticipada del paramilitar Luis Fernando Gómez Flórez, alias ‘Ojitos’, miembro de las llamadas Autodefensas Campesinas del Casanare, cuyo accionar llegó hasta Fusagasugá, Cundinamarca, la tierra natal de Lucho Herrera.
El paramilitar alias Ojitos, preso en la cárcel de Cómbita, señala en su testimonio que se encontró con Lucho Herrera para que aportara dinero a las llamadas autodefensas, pero que el ciclista pidió reunirse con el jefe paramilitar Martín Llanos por lo cual lo llevaron, él y otro paramilitar conocido con el alias de ‘Cascarón’, hasta el caserío El Tropezón en el departamento del Meta. En su declaración asegura:
“Ahí se reunió con don MARTIN y nos dan la orden que lo que el señor LUCHO necesitara, en Fusa (…) viniendo del Meta, nos dice que tiene que mandar a limpiar a esa gente, que era miliciana de la guerrilla, pero que cualquier cosa nos entendiéramos con un señor de nombre RAFAEL, no sé si es el hermano o familiar, como a los 8 días el señor RAFAEL me llama y yo subo a la finca de Silvania para arriba, llegó a la finca, es grande de techo rojo, y me atiende el señor LUCHO HERRERA, me ofrece algo de beber, me da una botella de agua, y me dice que tiene algo para darme, sale y me da dos sobres de manila, en uno de ellos venían las fotos de 4 personas, que teníamos que recoger, dijo que era milicianos de la guerrilla que lo iban secuestrar y en el otro sobre había $40.000.000 y nos dice que si quiere para comprar unas pistolas y unas motocicletas. Esa gente colindaba con la finca de él, eran fincas pequeñas que colindaban con la finca de él”.