El Bajo Cauca Antioqueño es una subregión que no solo depende de la minería y la ganadería. Es también un territorio considerado como un emporio y polo de desarrollo en actividades de agricultura y producción pecuaria, piscícola y forestal.
Así lo ha entendido un grupo de hombres y mujeres que desde hace más de 11 años decidieron organizarse para crear Amifu (Asociación Mirando Futuro Bajo Cauca). Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, de derecho privado, legalmente registrada en la Cámara de Comercio desde el año 2019. Su domicilio principal está en el municipio de Caucasia, departamento de Antioquia, y tiene una duración proyectada de 100 años, según sus estatutos.

De acuerdo con Ana Giraldo, Representante Legal y Presidenta de Amifu, el objetivo principal de esta asociación es mejorar la calidad de vida de sus integrantes y sus familias, promoviendo el desarrollo integral de la comunidad campesina a través de la producción agrícola, pecuaria, piscícola y forestal.
Además, busca expandir el territorio productivo, fortalecer la economía local, fomentar la capacitación ambiental, agroforestal y minera, y crear alianzas con entidades públicas y privadas para generar más oportunidades.
Amifu proyecta consolidarse como un respaldo económico para el Bajo Cauca y sus alrededores, gestionando programas sociales, productivos y educativos que aporten a una mejor calidad de vida para toda la población beneficiada.
Actualmente, la asociación cuenta con 98 familias afiliadas, lo que representa aproximadamente 310 personas, de las cuales más de 200 son adultos mayores de edad. La mayoría de estas familias son campesinas y victimas del conflicto armado que hoy dependen de la agricultura, la piscicultura y la avicultura para su sustento diario.

¿Cuál es la finalidad de la asociación en el futuro?
«La finalidad de Amifu es continuar consolidándose como una organización fuerte que defienda y respalde los derechos de las familias campesinas, especialmente en la titulación de tierras para garantizar seguridad y permanencia en los predios que trabajan. Buscamos gestionar la ampliación de terrenos, la formalización de predios con título propio y la diversificación de actividades productivas para asegurar ingresos sostenibles», explica Ana Giraldo.
La dirigente asegura que a futuro, Amifu aspira a crear microempresas, como la próxima iniciativa de confecciones, fortalecer la formación técnica (como la capacitación en gallinas ponedoras y pollos de engorde que hoy se adelanta con el SENA) y abrir más oportunidades para mujeres, jóvenes y comunidades vecinas.

Cómo surgió Amifu
Según Giraldo, Amifu nació del esfuerzo de un grupo de familias campesinas que vieron la necesidad de organizarse formalmente para defender su derecho a la tierra, mejorar sus condiciones de vida y buscar mejores oportunidades para sus hijos.
«El impulso principal fue la unión comunitaria para gestionar de forma colectiva proyectos productivos, acceso a formación y respaldo institucional ante entidades públicas y privadas.
Gracias a esta unión se han logrado pasos importantes como el acceso a parcelas en Bruselas (Santa Elena) y la gestión de cultivos diversificados a pesar de las dificultades de espacio y la falta de titulación formal en algunas áreas», precisa Ana Giraldo.
El rol de la mujer en el territorio y cómo impacta a otras poblaciones
La Presidenta y Representante Legal de Amifu destaca que el trabajo de esta asociación se enfoca de manera fundamental en la mujer campesina, reconociendo su liderazgo y papel clave en la economía familiar y comunitaria.
«Las mujeres de Amifu son quienes impulsan iniciativas productivas, como los galpones de gallinas ponedoras, pollos de engorde, cultivos de arroz, maíz, ñame, yuca, plátano, ají, sandía, calabaza, habichuela, así como actividades de piscicultura. Además, las mujeres de la asociación están emprendiendo nuevos proyectos como la creación de una microempresa de confecciones, que permitirá generar empleo y fortalecer su autonomía económica», indicó la dirigente.
Cabe destacar que este liderazgo femenino impacta positivamente a toda la comunidad, porque fomenta la permanencia de las familias en el territorio, asegura la transmisión de conocimientos agrícolas y fortalece la seguridad alimentaria local.
A través de su trabajo, las mujeres de Amifu contribuyen a sostener y dinamizar la economía rural, generando un ejemplo para otras comunidades campesinas del Bajo Cauca.
Contexto adicional sobre los cultivos y llamado al gobierno
En Santa Elena y Bruselas, las familias siembran arroz, maíz, ñame, yuca, plátano, ají, sandía, calabaza y habichuela; además, desarrollan actividades de piscicultura y avicultura (pollos de engorde y gallinas ponedoras).
Sin embargo, muchas familias trabajan en parcelas pequeñas de solo un cuarterón de tierra, lo que limita la capacidad productiva.
«Por eso, solicitamos al Gobierno Nacional, a la Agencia Nacional de Tierras y a todas las entidades competentes, la titulación y ampliación de los terrenos, para poder cultivar tranquilos en lo propio, sin temor a desalojos, y con posibilidades de crecer y mejorar la calidad de vida de nuestras familias campesinas», enfatizó Ana Giraldo, una mujer que en su condición de Representante Legal y Presidenta de Amifu se ha sabido ganar el liderazgo, el respeto y admiración de los miembros de esa asociación y de la comunidad en general.
Es importante resaltar que el pasado sábado 5 de julio, Amifu se hizo presente con un stand surtido con productos agrícolas en el acto de protocolización de entrega de 30 toneladas de tela para las mujeres y familias que residen en el asentamiento humano Santa Helena, de Caucasia; y de los municipios del Bajo Cauca Antioqueño.

