El senador del Pacto Histórico Wilson Arias denunció el hallazgo de un micrófono oculto en la biblioteca de su oficina personal, ubicada en el sexto piso del edificio nuevo del Senado de la República.
La denuncia la hizo a través de su cuenta de X, donde publicó un video en el que muestra el dispositivo y exige garantías para el ejercicio de la oposición. «No nos van a intimidar», escribió el congresista al dar a conocer el hallazgo.
En el video, Arias explica que el dispositivo de escucha fue encontrado con la participación del cuerpo administrativo del Senado y con la asistencia de personal altamente especializado, en el marco de las revisiones que el senador inició al comenzar el nuevo período legislativo.
Según sus palabras, la decisión de hacer esas revisiones estuvo motivada por el contexto político, ante lo que describió como «un gobierno que se denuncia de ultraderecha, perseguidor de las luchas populares y sociales» y que, según él, ha anunciado desmantelar a la izquierda.
El congresista señaló que el micrófono fue localizado en la parte superior de la biblioteca de su oficina, y que su hallazgo «raya el Código Penal». Arias anunció que llevará una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación por lo que considera una violación a sus derechos y garantías como senador en ejercicio.
El caso no se limita a su despacho, en las mismas pesquisas, Arias afirmó que también se encontró un dispositivo de escucha en la oficina del exsenador Julián Gallo, esta vez instalado en el teléfono fijo. Según el senador, Gallo también fue objeto de «iguales violaciones de sus derechos», lo que sugiere que el espionaje habría apuntado a más de un miembro del Pacto Histórico dentro del Congreso.
Por ahora, la identidad de quienes habrían instalado los dispositivos sigue sin determinarse. Arias no señaló directamente a ningún autor en su denuncia pública, aunque el contexto político que describió en el video deja entrever sus sospechas.
La Fiscalía General de la Nación tendrá que determinar el origen de los micrófonos, cuánto tiempo estuvieron activos y qué información pudo haber sido captada durante ese período.
Arias subrayó que la revisión fue intencional y coordinada, lo que plantea una pregunta incómoda sobre cuántos espacios similares dentro del Congreso nunca han sido sometidos a ese tipo de revisión.
El hallazgo también llega en un momento de alta tensión política en Colombia.
La publicación generó una reacción inmediata en redes sociales y encendió el debate sobre las condiciones de seguridad al interior del Legislativo. El hecho de que el hallazgo haya ocurrido con presencia del cuerpo administrativo del Senado le da un carácter institucional a la denuncia, aunque hasta el momento no hay una versión oficial de la mesa directiva del Senado al respecto.
La denuncia ante la Fiscalía marcará el ritmo de lo que sigue y se espera que se logre establecer quienes son los responsables, el caso podría derivar en consecuencias penales concretas para quienes ordenaron o ejecutaron la instalación de los dispositivos.
Por ahora, el Senado de la República tiene sobre la mesa una denuncia que involucra al menos dos oficinas de congresistas del Pacto Histórico, dos dispositivos de escucha y ninguna explicación oficial.