Connect with us

Fundación Magdalena

Contratista recibió más de $5.300 millones y la obra de urgencias del Hospital de Fundación sigue llena de interrogantes

Published

on

El informe elaborado por José Manuel Saucedo Vides, Profesional Especializado – Auditor de la Contraloría General del Magdalena, encontró diferencias en el valor del proyecto, actividades sin ejecutar, trabajos realizados por fuera del contrato, atrasos reiterados, problemas de planeación y dudas sobre las licencias. Ahora el expediente pasa a la Contraloría General de la República porque más del 92 % de los recursos son de la Nación.

Lo que comenzó como una denuncia ciudadana terminó convertido en un documento oficial que deja abiertas numerosas preguntas sobre la construcción del nuevo servicio de urgencias de la E.S.E. Hospital Departamental San Rafael de Fundación.

Y no son preguntas surgidas de rumores ni de comentarios de pasillo. Están consignadas en un Informe de Atención Inicial y Evaluación elaborado por José Manuel Saucedo Vides, Profesional Especializado – Auditor de la Contraloría General del Magdalena, después de revisar contratos, actas, facturas, informes de interventoría, documentos técnicos, modificaciones, suspensiones, prórrogas, pagos y respuestas entregadas por el propio hospital.

La conclusión fue contundente: hay situaciones que ameritan un examen fiscal más profundo.

Pero hay algo todavía más importante: la Contraloría del Magdalena determinó que el caso debe pasar a la Contraloría General de la República, porque el proyecto fue financiado principalmente con recursos nacionales.

UNA OBRA QUE TERMINÓ COSTANDO MÁS

Según el informe elaborado por José Manuel Saucedo Vides, el proyecto tuvo inicialmente un valor de $9.187.781.188, correspondientes a recursos asignados por el Ministerio de Salud y Protección Social.

Sin embargo, la propia entidad reportó posteriormente un valor final de $9.909.827.141.

La diferencia asciende a $722.045.953.

Y la Contraloría advierte que esa diferencia no quedó plenamente explicada en cuanto a su fuente, acto presupuestal y trazabilidad.

Es decir, mientras el proyecto tenía una asignación nacional claramente identificada, el costo terminó siendo superior y los auditores encontraron que todavía era necesario establecer con precisión de dónde salió esa diferencia y cómo fue incorporada al proyecto.

EL CONTRATO QUE ERA PARA CUATRO MESES TERMINÓ LLEGANDO HASTA 2026

Otro de los puntos que llama la atención está relacionado con el tiempo de ejecución.

El contrato de obra comenzó con un plazo inicial de cuatro meses, pero terminó extendiéndose hasta el año 2026.

Durante ese camino aparecieron suspensiones, reinicios, prórrogas, modificaciones, mayores cantidades de obra y actividades adicionales.

El informe identifica además una adición económica aproximada de $413.880.770,90 al contrato de obra, además de mayores costos relacionados con la interventoría.

La Contraloría advierte que estas modificaciones, por sí solas, no significan necesariamente que exista un daño patrimonial. Pero sí considera necesario establecer cuáles de esos mayores costos pudieron tener relación con deficiencias de planeación, rediseños o situaciones atribuibles a los diferentes participantes del proyecto.

MILLONES PAGADOS, PERO LA OBRA NO APARECE COMO TERMINADA AL 100 %

Aquí aparece uno de los aspectos más delicados del informe.

Con corte al 31 de julio de 2026, la documentación revisada registraba aproximadamente $6.190 millones facturados o reconocidos mediante las actas de obra y cerca de $5.343 millones transferidos netos al contratista, después de descuentos y retenciones.

La Contraloría señala que no encontró, con los documentos examinados, un pago claramente superior a la ejecución acreditada.

Pero eso no significa que todo estuviera resuelto.

Por el contrario, el informe encontró que no podía afirmarse un cumplimiento físico integral y recibido al 100 %.

Y allí aparecen cifras que merecen especial atención.

MÁS DE $183 MILLONES EN ACTIVIDADES QUE NO SE EJECUTARON

El informe de terminación identificó actividades contractuales no ejecutadas por aproximadamente $183.520.409,60.

Pero además encontró actividades ejecutadas que no habían sido incorporadas formalmente al contrato y cuyos APU no estaban aprobados, por aproximadamente $303.175.639,61.

En otras palabras, aparecen trabajos que estaban pendientes y otros que fueron ejecutados por fuera del marco contractual formal que los auditores estaban revisando.

La Contraloría no dice que esas cifras constituyan automáticamente un detrimento. Lo que dice es que son circunstancias que deben ser examinadas dentro del control fiscal.

Y eso es precisamente lo que ahora tendrá que hacer el organismo nacional.

LOS ATRASOS NO FUERON UNO NI DOS

El expediente también registra una historia de retrasos.

Hubo un procedimiento administrativo sancionatorio iniciado por un atraso de -7,21 %, que posteriormente fue archivado cuando una nueva programación mostró temporalmente un avance superior al programado.

Pero el archivo de ese procedimiento, advierte la Contraloría, no significó una declaración general de cumplimiento.

Después aparecieron nuevos atrasos.

El informe menciona porcentajes de -7,25 %, -13,55 %, -14,56 % y -5,07 %.

Y los documentos examinados no permitieron acreditar una nueva actuación sancionatoria frente a esos retrasos.

Hasta los documentos del procedimiento sancionatorio tienen un problema: la Contraloría encontró una inconsistencia cronológica en el Auto No. 001, cuya fecha aparece anterior al oficio utilizado como fundamento.

¿QUIÉN ESTABA REALMENTE SUPERVISANDO?

Otro asunto que quedó sobre la mesa es el de la supervisión.

La interventoría dejó constancia de advertencias relacionadas con atrasos, insuficiencia de personal, incumplimiento de planes de contingencia y deficiencias técnicas.

Pero mientras la E.S.E. señaló a la Secretaría de Infraestructura Departamental como responsable de la supervisión, los documentos contractuales identificaban a la Gerencia de la E.S.E. como supervisora y al Departamento como apoyo.

Para los auditores, esa diferencia debe ser aclarada.

Porque en una obra de casi $10.000 millones, saber quién tenía formalmente la responsabilidad de vigilar al contratista no es un detalle menor.

Y APARECE OTRO PROBLEMA: LAS LICENCIAS

El informe también encontró una situación relacionada con la licencia de construcción.

La obra inició el 6 de octubre de 2023, mientras que la licencia inicial aparece expedida mediante Resolución No. 174 del 13 de diciembre de 2023.

Por eso, la Contraloría considera necesario verificar qué actividades físicas fueron ejecutadas antes de la expedición de la licencia.

Pero hay más.

La vigencia ordinaria de esa licencia llegaba aproximadamente hasta diciembre de 2025 y, según el informe, no se aportó una prórroga que cubriera la ejecución durante 2026.

Tampoco quedaron acreditadas las autorizaciones urbanísticas correspondientes a los rediseños ni las certificaciones técnicas y sanitarias finales necesarias para poner en funcionamiento el nuevo servicio.

EL PROBLEMA NO TERMINÓ CON LA CONSTRUCCIÓN

La revisión tampoco encontró una cadena contractual completamente reconstruida.

La relación entregada inicialmente por la E.S.E. no resultó integral. Los documentos permitieron identificar, además del contrato principal y las interventorías, antecedentes relacionados con estudios y diseños, una contratación posterior para reorganización de diseños y un convenio con el Departamento del Magdalena para apoyar la supervisión.

Para la Contraloría, esto obliga a reconstruir la historia completa del proyecto: desde la planeación y los diseños hasta la ejecución, las modificaciones y el control ejercido sobre el contratista.

Porque cuando una obra pública pasa de cuatro meses a extenderse durante años, aumenta su valor, cambia sus diseños, acumula suspensiones, presenta atrasos y termina con actividades pendientes y otras ejecutadas por fuera del contrato, la explicación no puede limitarse a decir que hubo inconvenientes durante la ejecución.

Hay que establecer quién tomó las decisiones, por qué se tomaron y cuánto le costaron al patrimonio público.

AHORA EL EXPEDIENTE CAMBIA DE MANOS

La Contraloría General del Magdalena dejó algo muy claro en su informe: no está archivando la denuncia ni descartando los hechos.

Por el contrario, concluyó que existen situaciones que ameritan profundización mediante un ejercicio de control fiscal.

Lo que sucede es que determinó que la competencia prevalente corresponde a la Contraloría General de la República, debido a que los recursos nacionales asignados al proyecto ascienden a $9.187.781.188.

Incluso tomando como referencia el valor final reportado de $9.909.827.141, esos recursos representan aproximadamente el 92,71 % del proyecto.

Por esa razón, el expediente, junto con la documentación, respuestas y soportes recopilados durante la evaluación inicial, debe ser trasladado al organismo nacional.

CASI $10.000 MILLONES Y TODAVÍA HAY DEMASIADAS CUENTAS POR ACLARAR

La historia de esta obra deja por ahora una conclusión incómoda.

El nuevo servicio de urgencias del Hospital San Rafael de Fundación involucró recursos nacionales por más de $9.187 millones, terminó con un valor reportado superior a los $9.909 millones, tuvo una ejecución que se prolongó desde un contrato inicialmente previsto para cuatro meses hasta 2026, acumuló modificaciones y adiciones, registró múltiples atrasos y dejó documentadas actividades pendientes y otras ejecutadas sin incorporación formal al contrato.

Y mientras tanto, la Contraloría General del Magdalena decidió que ya no le corresponde continuar con el control fiscal de fondo, sino trasladar el expediente a la Contraloría General de la República.

Ahora será el organismo nacional el que tendrá que determinar si detrás de todas esas inconsistencias existen responsabilidades fiscales, administrativas o de otra naturaleza.

Porque una cosa es que una obra pública tenga dificultades.

Otra muy distinta es que después de gastar miles de millones de pesos todavía haya que reconstruir cómo se planeó, cómo se contrató, por qué se modificó tantas veces, qué se ejecutó realmente, qué quedó pendiente, qué se hizo por fuera del contrato y quién tenía la obligación de vigilar todo ese proceso.

Y eso, esta vez, ya no lo está diciendo solamente el denunciante.

Lo dejó escrito José Manuel Saucedo Vides, Profesional Especializado – Auditor de la Contraloría General del Magdalena, en un informe oficial de 11 páginas que ahora acompaña el traslado del caso a la Contraloría General de la República.

Continue Reading
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Fundación Magdalena

Hospital San Rafael de Fundación, Magdalena, admite que una gerente salió, otra duró dos días y no hubo empalme

Published

on

*La respuesta oficial de la E.S.E. Hospital Departamental San Rafael de Fundación reconoce que la doctora Maricruz Nasra Mercado, no alcanzó a conocer la situación de la institución y que tampoco se realizó el empalme con Marcela Bornacelly. Ambas fueron designadas por la gobernadora Margarita Guerra.

Una grave situación administrativa acaba de quedar expuesta en la E.S.E. Hospital Departamental San Rafael, luego de que la propia institución reconociera oficialmente que la transición entre dos gerencias se produjo sin un proceso de empalme y que la funcionaria que llegó a reemplazar a la anterior permaneció apenas dos días en el cargo.

La situación quedó consignada en una comunicación oficial firmada por Cristian David Martínez Altamar, asesor de gerencia externo; elaborada por Maximiliano Mendoza Avendaño, asesor jurídico externo; y aprobada por Víctor Julio Pérez Martínez, responsable del Área Jurídica.

De acuerdo con el documento, Maricruz Nasra Mercado fue designada mediante el Decreto 0483 del 27 de julio de 2026, tomó posesión el 31 de julio y permaneció en la gerencia hasta el 1 de agosto. Es decir, estuvo al frente del Hospital solamente dos días, pero lo verdaderamente delicado no es únicamente la corta duración de su permanencia, ya que el propio Hospital reconoce que no se logró realizar el empalme con la anterior gerente, Marcela Bornacelly.

Esto significa que la institución tuvo un cambio en su máxima dirección sin que, según su propia versión oficial, se concretara el proceso mediante el cual la administración saliente entrega a la entrante la información necesaria para garantizar la continuidad de la gestión y el asunto adquiere todavía mayor relevancia porque Marcela Bornacelly y Maricruz Nasra Mercado fueron designadas por la gobernadora atípica del Magdalena, Margarita Guerra.

EL HOSPITAL ADMITE QUE LA NUEVA GERENTE NO CONOCIÓ LA SITUACIÓN DE LA ENTIDAD

La respuesta oficial intenta explicar la situación señalando que Nasra Mercado permaneció solamente dos días y que, por ese motivo, no tuvo oportunidad de conocer directamente la realidad administrativa, financiera, contractual y asistencial del Hospital. También reconoce que durante ese período no alcanzó a formular un plan de trabajo, metas, prioridades ni proyectos de reorganización, pero precisamente ahí aparece la gravedad del asunto.

¿Qué pasó entonces con la información y los procesos que debía recibir la nueva administración?

El propio Hospital afirma que la información administrativa, financiera, contractual y asistencial sí existe y reposa en los archivos institucionales, por lo tanto, no se trata de que la información no existiera. Existía antes de la llegada de Nasra y continúa existiendo después de su salida y la entidad señala ahora que esa información está “en proceso de revisión”.

UNA ADMINISTRACIÓN SIN EMPALME

En cualquier entidad pública, y particularmente en un hospital, un empalme no es simplemente una reunión protocolaria.

Se trata de un mecanismo para garantizar que quien asume la dirección conozca las cuentas, los contratos, los procesos administrativos, las obligaciones pendientes, la situación del personal, los servicios asistenciales y los asuntos que requieren decisiones inmediatas.

Por eso resulta especialmente delicado que el propio Hospital reconozca que ese proceso no pudo realizarse, ya que la respuesta no explica de manera suficiente cómo se produjo entonces la entrega efectiva de la administración, qué documentación fue recibida, quién asumió los asuntos pendientes ni cómo quedó garantizada la continuidad de los procesos.

FINANZAS, CONTRATOS Y SERVICIOS DE SALUD

La gravedad aumenta cuando se revisan los demás aspectos de la respuesta. Sobre la situación financiera, el Hospital señala que la información sobre cartera, pasivos y obligaciones pendientes está contenida en sus estados financieros, pero advierte que no fue analizada por Nasra debido a sus dos días de permanencia.

Sobre los servicios de salud, reconoce que existen reportes de las diferentes áreas asistenciales, pero tampoco existe un balance elaborado por la gerente que duró dos días y sobre los contratos vigentes y procesos contractuales en curso, la institución afirma que corresponden a procesos institucionales y no a una gestión particular de Nasra Mercado.

Precisamente por eso el asunto resulta preocupante: son procesos institucionales que debían continuar independientemente de quién ocupara la gerencia.

DOS GERENTES DESIGNADAS POR MARGARITA GUERRA

El episodio tiene además un componente político-administrativo que no puede ignorarse. Las dos funcionarias involucradas en esta transición, Marcela Bornacelly y Maricruz Nasra Mercado, fueron designadas por la gobernadora Margarita Guerra.

No se está afirmando que esto constituya por sí solo una irregularidad, pero sí significa que la sucesión administrativa ocurrió bajo la responsabilidad de una misma administración departamental y que ahora el propio Hospital reconoce que no hubo empalme entre las dos gerentes.
Eso hace indispensable que quede completamente documentado cómo se garantizó la continuidad administrativa de una entidad pública que maneja recursos estatales y presta servicios esenciales de salud.

LA RESPUESTA OFICIAL TERMINÓ ABRIENDO MÁS EL PROBLEMA

Lo más llamativo es que la comunicación pretendía explicar por qué Maricruz Nasra no pudo entregar un diagnóstico de gestión, sin embargo, terminó dejando constancia oficial de tres hechos contundentes:

Marcela Bornacelly salió de la gerencia y Maricruz Nasra Mercado asumió y solo permaneció dos días y entre ambas no se logró realizar el empalme y mientras tanto, la propia institución reconoce que tiene información administrativa, financiera, contractual y asistencial que permanece en proceso de revisión, por eso, más que cerrar el capítulo del cambio de gerencia, la respuesta oficial abre un nuevo frente de preocupación sobre la continuidad administrativa del Hospital San Rafael.

En una institución de salud pública, donde están comprometidos recursos públicos, contratación, servicios médicos y atención a la comunidad, una transición de esta naturaleza no puede quedar simplemente explicada por la corta permanencia de una gerente, pero el hecho grave ya está reconocido por la propia institución: hubo cambio de gerencia, la nueva funcionaria permaneció apenas dos días y no se concretó el empalme con la administración anterior.

Continue Reading

Fundación Magdalena

Doña María: el acueducto de $4.719 millones que se construyó, se pagó, pero nunca funcionó

Published

on

*La Contraloría declara impacto nacional y revela un caso donde la obra existe, los contratos están firmados, pero el servicio nunca llegó a la comunidad

En el corregimiento de Doña María, en el municipio de Fundación, Magdalena, la historia del acueducto y alcantarillado quedó atrapada entre dos realidades que no coinciden entre sí: la del papel y la del territorio.

En los documentos oficiales, el proyecto aparece como una obra terminada, con actas de recibo, porcentajes de ejecución casi completos y recursos prácticamente ejecutados en su totalidad. Pero en la práctica, la comunidad sigue sin contar con un sistema de agua potable funcionando de manera real y continua.

El caso terminó escalando hasta la Contraloría General de la República, que lo declaró de impacto nacional, al advertir un posible daño fiscal por $4.719.514.179.

UNA OBRA TERMINADA EN PAPEL, PERO INEXISTENTE EN SERVICIO

El proyecto de acueducto y alcantarillado fue ejecutado bajo el contrato de obra L.P.-006-2022, con interventoría del contrato CMA-006-2022, y fue presentado como una intervención integral para mejorar el acceso al agua potable en el corregimiento.

En los registros aparece una ejecución física del 100% y una ejecución financiera del 99,85%, lo que en principio sugiere una obra concluida.

Sin embargo, el hallazgo central es otro:

El sistema construido no es funcional, no está operativo y no presta el servicio para el cual fue diseñado.

La comunidad de Doña María continúa sin recibir agua potable desde esta infraestructura, pese a la inversión ejecutada.

UNA RESPUESTA OFICIAL QUE NO DESVIRTUÓ LOS HALLAZGOS

Dentro del proceso, la Alcaldía de Fundación remitió una respuesta extensa con anexos técnicos, documentos y soportes para controvertir las observaciones del equipo auditor.

Sin embargo, el análisis de la Contraloría fue categórico al respecto:

La documentación aportada por la Alcaldía no desvirtúa las observaciones; por el contrario, las confirma, las detalla y las agrava.

Es decir, la defensa institucional no logró desmontar los hallazgos, sino que terminó reforzando la conclusión del ente de control sobre la inoperancia del sistema.

PERMISOS INCOMPLETOS Y UN PROYECTO QUE AVANZÓ SIN SOPORTE TOTAL

El expediente describe que el proyecto se ejecutó sin que estuvieran completamente asegurados los requisitos técnicos, ambientales y legales necesarios para su operación.

Entre los elementos identificados se encuentran:

Concesiones de agua que no fueron completadas o fueron devueltas por la autoridad ambiental
Ausencia de autorización sanitaria en firme
Falencias en permisos ambientales y urbanísticos
Inconsistencias en la situación predial del terreno donde se construyó la infraestructura

Incluso se registra que la autoridad ambiental competente devolvió solicitudes por falta de documentación completa.

UNA FUENTE CON RIESGO SANITARIO ELEVADO

El análisis técnico también advierte sobre la fuente de abastecimiento del sistema, la cual presenta condiciones críticas.

Se reporta un índice de riesgo de calidad del agua (IRCA) cercano al 89%, catalogado como alto riesgo sanitario, y descrito en los informes como una fuente “inviable sanitariamente”.

Pese a ello, la infraestructura fue construida y pagada dentro del proyecto.

INFRAESTRUCTURA CONSTRUIDA, PERO SIN VIDA OPERATIVA

Las verificaciones en campo muestran un sistema físicamente existente, pero con múltiples fallas funcionales:

Componentes eléctricos expuestos a la intemperie
Equipos fuera de operación
Estructuras con signos de corrosión y deterioro prematuro
Pozos de inspección con obstrucciones
Elementos del sistema sin uso real ni mantenimiento efectivo

Todo esto refuerza la conclusión central del expediente: la obra existe, pero no cumple su función.

RECURSOS PAGADOS CASI EN SU TOTALIDAD

El proyecto fue financiado con recursos del Sistema General de Regalías, y los pagos superan los $4.700 millones, distribuidos entre contratistas e interventores.

En el expediente aparecen como principales ejecutores:

ARCA – Asociación Regional de Municipios del Caribe, como contratista de obra
Consorcio Inter Doña María, encargado de la interventoría.
A pesar de estos desembolsos, el resultado final no se traduce en la prestación efectiva del servicio de agua potable.

LA CONTRALORÍA DECLARA EL CASO DE IMPACTO NACIONAL

Frente a la magnitud del hallazgo, el Contralor General de la República expidió el Auto No. 689 del 27 de marzo de 2026, mediante el cual:

Declara los hechos como de impacto nacional
Ordena investigación fiscal especializada
Activa el Grupo de Responsabilidad Fiscal del Sistema General de Regalías
Asigna el caso a la Contraloría Delegada correspondiente

El caso pasa así de ser un asunto municipal a una investigación de relevancia nacional.

LOS NOMBRES Y CARGOS EN EL EXPEDIENTE

El proceso involucra múltiples actores institucionales, contractuales y de control.

En el nivel territorial aparecen:

Carlos Sierra Sánchez, alcalde municipal y ordenador del gasto durante la ejecución del proyecto, Javier María Segebre, secretario de infraestructura y supervisor del contrato

En la ejecución contractual:

ARCA – Asociación Regional de Municipios del Caribe, contratista de obra, consorcio Inter Doña María, interventoría del proyecto, Seguros del Estado S.A., aseguradora del contrato de obra, Seguros Mundial S.A., aseguradora de garantías contractuales

En el control fiscal:

Carlos Rodríguez Becerra, Contralor General de la República, Diana Molina Méndez, coordinadora del Grupo Interno de Trabajo para Responsabilidad Fiscal del SGR, Lázaro Salcedo Caballero, contralor Delegado Intersectorial del Grupo de Responsabilidad Fiscal, Equipo auditor integrado por Soraya Astrid Murcia Quintero, María Alejandra Suaza Zambrano, Cristian Enrique Palacio Fonseca y Diego Armando Posada Vargas

UNA HISTORIA QUE SIGUE ABIERTA

El expediente deja una inquietud que atraviesa todo el caso: cómo una obra puede ser recibida, pagada y reportada como terminada, si en la práctica nunca ha funcionado como sistema de agua para la comunidad

En Doña María, la infraestructura está construida, los contratos están cerrados y los recursos fueron ejecutados. Pero el servicio que justificó la inversión aún no se materializa.

Continue Reading

Fundación Magdalena

Crece el rechazo a la alcaldesa de Fundación, Magdalena, por incumplir sentencia judicial en firme

Published

on

En Fundación, Magdalena, la indignación ya no se comenta en privado: se expresa públicamente. Existe una sentencia judicial en firme, confirmada en segunda instancia, que ordena proteger a la comunidad frente al riesgo de desbordamiento del río. Es una orden clara, ejecutoriada y obligatoria. Sin embargo, su cumplimiento integral sigue pendiente.

El 25 de agosto de 2023, el Juzgado Quinto Administrativo del Circuito de Santa Marta amparó el derecho colectivo a la seguridad y a la prevención de desastres, ordenando al Municipio adoptar medidas estructurales concretas. El fallo fue confirmado por el Tribunal Administrativo del Magdalena y quedó en firme. Desde entonces, su ejecución no depende de voluntades políticas sino del deber constitucional de obedecer a la justicia.

En los sectores ribereños la percepción es de abandono

Habitantes sostienen que la administración encabezada por la alcaldesa Luz Helena Andrade, habría priorizado tres obras viales que, aunque importantes para la movilidad, no tendrían la urgencia de una sentencia destinada a prevenir una posible emergencia por desbordamiento.

“Las murallas quedaron bien hechas, eso hay que reconocerlo”, afirma un líder comunitario. “Pero la sentencia no hablaba solo de murallas. Hablaba de obras complementarias para garantizar que cuando el río crezca y se desborde, no volvamos a vivir con miedo. Eso no se ha cumplido”.

Otra voz de rechazo es aún más directa: “Aquí no estamos discutiendo política, estamos hablando de seguridad. Cada invierno vivimos con la incertidumbre. No entendemos por qué se pueden hacer otras obras y no completar lo que ordenó el juez”.

Para los habitantes ribereños, el riesgo no es una hipótesis técnica. Es una experiencia repetida. Cada temporada de lluvias revive la preocupación. Cada aumento del caudal del río recuerda que la sentencia ordenó acciones adicionales que siguen sin ejecutarse.

En medio de esa tensión, también surgen voces de respaldo a la accionante Carmiña Mireya Escorcia Barrios, promotora de la Acción Popular que dio origen al fallo. Algunos ciudadanos la reconocen como una mujer persistente que no ha dejado que el proceso se diluya en el tiempo.

“Carmiña es una voz que no se rinde”, dicen vecinos del sector. “Gracias a ella existe una sentencia que nos protege. Si hoy seguimos hablando del tema es porque ella no ha permitido que quede en el olvido”.

El caso fue puesto en conocimiento del Juzgado Sexto Administrativo del Circuito de Santa Marta mediante solicitud de incidente de desacato, mecanismo previsto por la ley para hacer cumplir las órdenes cuando la autoridad obligada no actúa de manera integral.

«Aquí no está en juego únicamente una diferencia entre administración y ciudadanía, está en juego la seguridad de quienes viven junto al río y la credibilidad del Estado, porque cuando una sentencia firme no se cumple en su totalidad, el mensaje es preocupante: que las prioridades administrativas pueden imponerse sobre la autoridad judicial», dijo Escorcia.

En Fundación la sentencia existe, está confirmada y obliga. Lo que sigue en discusión es si se cumplirá completa y oportunamente, antes de que la naturaleza vuelva a poner a prueba lo que la justicia ya advirtió.

Continue Reading

Tendencias

Copyright © 2024 Noticaribe