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Corantioquia

Corantioquia declaró la Serranía de Buriticá como nuevo Distrito Regional de Manejo Integrado

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Con cerca de 14 mil hectáreas protegidas, este nodo se convierte en pieza clave para el corredor biológico del oso andino entre Paramillo y Tatamá.

La declaratoria protege 677 nacimientos de agua que abastecen a las comunidades locales y busca restaurar zonas afectadas por la minería.

En un paso histórico para la conservación de la biodiversidad en el departamento, Corantioquia anunció la declaratoria del nuevo Distrito Regional de Manejo Integrado -DRMI- Serranía de Buriticá.

Esta nueva área protegida abarca 13.858,6 hectáreas de ecosistemas altoandinos y subandinos, fundamentales para la vida y el equilibrio ambiental del Occidente antioqueño.

La Serranía de Buriticá no es solo un paisaje de relieves abruptos y cañones profundos; es una fábrica de agua vital. Con más de 677 nacimientos de agua y 86 manantiales, el área es el soporte principal de los acueductos rurales de la zona.

Desde el punto de vista biológico, el DRMI cumple un rol estratégico único: actúa como un nodo conector en el corredor biológico que une los parques nacionales naturales Paramillo y Tatamá. Esto permite el tránsito de especies emblemáticas y amenazadas como el oso andino (Tremarctos ornatus).

La declaratoria de la Serranía de Buriticá como Distrito Regional de Manejo Integrado permite, además, proteger valores objeto de conservación. Entre ellos, el molinillo o guanábano de monte (Magnolia hernandezii), el cedro negro (Juglans neotropica), el águila crestada (Spizaetus isidori), el oso andino (Tremarctos ornatus) y el cacique candela o chuli (Hypopyrrhus pyrohypogaster), entre otros, que son considerados valores finos de conservación. Asimismo, preservar los llamados valores gruesos de conservación, como lo son los bosques andinos conservados (subandino y altoandino), el recurso hídrico, el paisaje de cañones, las pendientes escarpadas superficiales y subterráneas, además de mosaicos rurales tradicionales de uso del paisaje.

La consolidación de este DRMI nace como respuesta al firme clamor de las comunidades locales que piden proteger sus recursos naturales frente a presiones como la expansión agropecuaria y la minería. Uno de los pilares del plan de manejo es la restauración de zonas degradadas, enfocado en recuperar la integridad de los suelos y las fuentes hídricas afectadas por la deforestación.

«Este no es solo un logro técnico, es un triunfo de la gobernanza ambiental. La Serranía de Buriticá es ahora un territorio donde el desarrollo humano debe caminar de la mano con la preservación de nuestros sistemas tradicionales y la riqueza hídrica,» expresó Liliana María Taborda, directora general de Corantioquia.

Antonio María Hidalgo, presidente de la Mesa Ambiental de Buriticá, destacó el acompañamiento de Corantioquia y la articulación comunitaria de este proceso, que lleva más de 20 años, y que busca la protección de este territorio, lo que beneficia no solo a Buriticá sino también a los municipios vecinos.

El proceso de declaratoria se destacó por su enfoque participativo, sumando 24 encuentros, en los cuales se involucraron representantes de 26 veredas de Buriticá, distribuidas en 6 núcleos de trabajo y la participación de cerca de 900 personas. A través de herramientas como la «cartografía social» y el «cuaderno viajero», líderes comunitarios, Juntas de Acción Comunal y la Mesa Ambiental definieron los objetivos de conservación.

Asimismo, se integró a la empresa privada en mesas técnicas, logrando ajustes al polígono de protección, lo que garantiza la coexistencia de la conservación con la realidad territorial.

Información clave del DRMI Serranía de Buriticá:

Extensión: 13.858,6 hectáreas.
Especies clave: oso andino, molinillo y aves endémicas.

Servicios: regulación hídrica para consumo humano, ecoturismo y conectividad ecológica.

El dato: el paso a seguir contempla la formulación e implementación del plan de manejo, para el cual se continuará el ejercicio de articulación comunitaria e interinstitucional que se ha tenido hasta el momento.

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Corantioquia

Corantioquia hace historia con cirugía a una tamandúa que había sido arrollada

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● El equipo de fauna de la Corporación realizó una cirugía sin precedentes en Colombia a una tamandúa atropellada, combinando dos procedimientos de alta complejidad.

● La intervención incluyó una esofagostomía —sin registros en esta especie en el país— y una osteosíntesis para recuperar su movilidad.

● El ejemplar evoluciona favorablemente y este caso se convierte en referente para la atención de fauna silvestre en Latinoamérica.

Corantioquia lideró un procedimiento quirúrgico de alta complejidad en una tamandúa (oso hormiguero mediano) que ingresó gravemente herida tras ser atropellada, en un hecho que marca un hito en la atención de fauna silvestre en Colombia. La intervención se realizó el pasado 17 de abril en el Hospital Veterinario de la Universidad de Antioquia y tuvo una duración aproximada de cuatro horas.

“Este es un hito para la conservación de la fauna silvestre en Colombia. Desde Corantioquia seguimos fortaleciendo nuestras capacidades técnicas y científicas para salvar la vida de especies vulneradas y aportar al conocimiento que permita su rehabilitación y retorno a la
naturaleza”, señaló la directora general de Corantioquia, Liliana María Taborda González.

El ejemplar había sido trasladado el 14 de abril a la sede central de Corantioquia en Medellín por la Concesión Pacífico 2, presentando lesiones severas en tejidos blandos del hocico, compromiso de lengua y fosas nasales, además de una fractura completa de radio y ulna en el miembro anterior izquierdo, lo que afectaba su capacidad de alimentarse y
movilizarse.

Tras la valoración clínica, que incluyó exámenes hematológicos, ecográficos y radiográficos, Corantioquia y el equipo médico especializado determinaron la necesidad de realizar dos procedimientos simultáneos: una osteosíntesis para estabilizar la fractura mediante placa bloqueada y clavo intramedular, y una esofagostomía para garantizar la alimentación del animal durante su recuperación.

La complejidad del caso radica en que no existen registros documentados en Colombia de la implementación de esofagostomía en tamandúas, y aunque se han reportado procedimientos de osteosíntesis en otras especies como el hormiguero gigante, este es uno de los primeros casos en el país que combina ambas técnicas en esta especie bajo condiciones similares.

“Actualmente, la tamandúa presenta una evolución favorable, con adecuada tolerancia a los dispositivos médicos y signos iniciales de recuperación motora. Estimamos que su proceso de rehabilitación tomará entre dos y tres meses y, posteriormente, evaluaremos su posible reintroducción al hábitat natural”, señaló Andrés Rodríguez, médico veterinario del equipo de emergencias de Corantioquia.

De no haberse realizado la intervención, el pronóstico habría sido desfavorable, debido a la imposibilidad de alimentarse y movilizarse, lo que habría derivado en un cuadro de descompensación nutricional severa, dolor crónico y limitaciones funcionales permanentes.

Este procedimiento fue posible gracias al trabajo articulado entre Corantioquia y la Universidad de Antioquia, que dispusieron de un equipo interdisciplinario de cirujanos,
anestesiólogos, auxiliares y estudiantes, así como la revisión de literatura científica internacional ante la limitada información disponible para esta especie.

La tamandúa cumple un papel clave en los ecosistemas como controlador biológico de hormigas y termitas, contribuyendo al equilibrio ecológico y a la salud del suelo.

Este caso aporta conocimiento relevante para la atención y rehabilitación de fauna silvestre, fortaleciendo las capacidades técnicas para la conservación de especies afectadas por actividades humanas.

Corantioquia aprovecha este hito para hacer un llamado a la ciudadanía a conducir con precaución, especialmente en zonas rurales y boscosas, evitar la manipulación de fauna silvestre y reportar cualquier animal herido o en riesgo a la línea 321 817 5002. La protección de la biodiversidad es una responsabilidad compartida.

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Corantioquia

Corantioquia aclara situación minera en el sector Mandinga, municipio de Cáceres

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En atención a recientes publicaciones sobre actividades mineras en el sector Mandinga, vereda Río Man, en el municipio de Cáceres, la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia – Corantioquia se permite informar a la opinión pública, a los actores del sector minero y a las entidades competentes, lo siguiente:

En el marco de sus funciones como autoridad ambiental, Corantioquia ha realizado seguimiento permanente a las dinámicas mineras en esta subregión.

Desde el año 2011, la Corporación ha puesto en conocimiento de entidades como la Agencia Nacional de Minería, la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General de la Nación y la Contraloría General de la República, diferentes informes relacionados con situaciones asociadas a actividades mineras, en ejercicio de sus competencias de control y vigilancia ambiental.

Es importante señalar que, dadas las condiciones de orden público que históricamente han afectado al Bajo Cauca antioqueño, el ejercicio institucional en territorio representa retos operativos significativos, lo que hace complejo garantizar presencia permanente en todos los puntos donde se presentan estas actividades. No obstante, la Corporación ha mantenido su labor de seguimiento, control y articulación interinstitucional.

Conforme a la revisión de las publicaciones recientes de medios de comunicación, es necesario precisar que, de acuerdo con el artículo 332 de la Constitución Política, el subsuelo es propiedad del Estado colombiano.

En ese sentido, la autoridad competente para el otorgamiento de títulos mineros es la Agencia Nacional de Minería (ANM). Esto implica que, aunque una persona sea propietaria de un predio, la posibilidad de desarrollar actividades mineras depende exclusivamente de la autorización otorgada por dicha entidad.

Asimismo, existen restricciones legales que pueden limitar o impedir el desarrollo de estas actividades, como las zonas excluibles de la minería por razones de seguridad nacional, cuya verificación corresponde a la autoridad minera.

Bajo esta premisa, es fundamental precisar que para que exista una licencia ambiental, primero debe existir un título minero o un mecanismo de legalización de la actividad debidamente otorgado. Solo a partir de ello, la autoridad ambiental puede evaluar el estudio de impacto ambiental y decidir sobre la viabilidad del proyecto.

En consecuencia, Corantioquia no tiene competencia en la asignación de títulos mineros, sino en la evaluación y seguimiento de los instrumentos ambientales.

En relación con los proyectos identificados en el sector Mandinga, se informa:

El proyecto Mina Mandinga (placa ODH-08201) cuenta con licencia ambiental temporal otorgada en el año 2022, para la explotación de oro y plata, en el marco de un proceso de formalización minera que cumplió con los requisitos técnicos, jurídicos y ambientales establecidos por la normativa vigente. Con base en herramientas de georreferenciación, como Google Earth, se presume que el proyecto se localiza a un (1) kilómetro de los límites del Batallón de Infantería N.° 31 Rifles.

Estos procesos hacen parte de los mecanismos de formalización minera, mediante los cuales actividades que no contaban con título ni control avanzan hacia la legalidad, bajo condiciones de cumplimiento ambiental, control y seguimiento institucional.

Un segundo polígono, asociado al trámite de formalización minera con placa LID-09161, no cuenta con licencia ambiental aprobada. Su solicitud fue evaluada por la autoridad ambiental y, a la fecha, no dispone de instrumento ambiental que habilite el desarrollo de actividades mineras.

En este sentido, cualquier actividad minera que se adelante por fuera de los títulos y licencias debidamente otorgados corresponde a minería informal. Frente a estas situaciones, la intervención en casos de flagrancia es competencia de las diferentes entidades del estado, conforme a la normatividad vigente.

No obstante, en el marco de sus competencias, Corantioquia ejerce labores permanentes de control y seguimiento ambiental, adelantando acciones técnicas, visitas de verificación y los respectivos procesos sancionatorios cuando hay lugar, con el fin de prevenir, mitigar y corregir los impactos derivados de actividades no autorizadas.

Corantioquia reitera que su actuación se enmarca estrictamente en sus competencias legales y hace un llamado a fortalecer la presencia articulada del Estado en el Bajo Cauca antioqueño, con el fin de atender de manera integral las dinámicas del territorio.

Finalmente, la Corporación invita a los actores del sector minero a avanzar en procesos de formalización, como una vía para garantizar el cumplimiento de la ley y aportar a la protección, recuperación y uso sostenible de los ecosistemas estratégicos de la región, como la Ciénaga Colombia, actualmente en proceso de declaratoria como área protegida.

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Corantioquia

Con el otorgamiento de licencias ambientales temporales, más de 200 familias del Bajo Cauca se benefician

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*Cuatro licencias —tres para pequeña minería y una para mediana— marcan un hito en la formalización minera en El Bagre y Nechí.

*La decisión hace parte de la estrategia Formalizar para Regenerar, que promueve prácticas responsables y sostenibles en el sector minero.

*Con las licencias, las empresas quedan avaladas para operar bajo un instrumento previo y regulatorio articulado entre la Agencia Nacional de Minería y Corantioquia.

En ejecución de la estrategia Formalizar para Regenerar, Corantioquia otorgó tres licencias ambientales temporales para la formalización de pequeña minería y una más para la regularización de mediana minería en el Bajo Cauca antioqueño, en los municipios de El Bagre y Nechí, marcando así un hito para la minería regional.

La decisión representa un respaldo significativo a tres empresas que, tras varios años de gestión, obtienen finalmente el aval para operar bajo un instrumento previo y regulatorio articulado entre la Agencia Nacional de Minería y Corantioquia, fortaleciendo la adopción de buenas prácticas ambientales y una gestión responsable del territorio.

La directora general de Corantioquia, Liliana María Taborda González, destacó que “seguimos impulsando una minería regenerativa y avanzando en la formalización de las pequeñas y medianas empresas, con el propósito de recomponer los tejidos ambientales y sociales en nuestra jurisdicción”.

Asimismo, destacó la voluntad de los mineros, quienes han realizado importantes esfuerzos para regularizar su actividad, lo que les permitirá operar con mayor estabilidad y tranquilidad, en cumplimiento de la normatividad ambiental vigente.

Este avance reafirma la importancia de la articulación entre autoridades ambientales, entidades mineras, administraciones locales y empresas para consolidar una minería con impacto en el desarrollo territorial. En ese sentido, Santiago Cardona, vicepresidente de Mineros S.A. para Colombia, destacó el alcance social de la medida y señaló que este tipo de iniciativas demuestra que es posible transformar el territorio mediante la cooperación institucional y la implementación de programas como Minería Regenerativa.

De igual forma, Corantioquia reafirma su compromiso con la sostenibilidad ambiental, la recuperación de los ecosistemas y el fortalecimiento del tejido social en su jurisdicción, promoviendo un modelo minero responsable y alineado con el desarrollo sostenible.

El dato:

Más de 200 familias tendrán un impacto positivo directo con el otorgamiento de estas licencias ambientales temporales, una medida que impulsa la formalización minera, fortalece las economías locales y promueve condiciones de trabajo más seguras y sostenibles en el territorio.

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