Un nuevo hecho de violencia sacude al departamento del Cauca tras confirmarse el asesinato de tres personas que realizaban actividades deportivas en la zona rural que conecta los municipios de Silvia y Totoró, en el oriente del Cauca.
Las víctimas, tres hombres que se movilizaban en bicicleta por el sector conocido como Miraflores, fueron interceptadas por un grupo armado no identificado que les disparó indiscriminadamente con armas de alto calibre, causándoles la muerte de manera inmediata en el lugar de los hechos.
Este condenable hecho eleva a 77 la cifra oficial de masacres registradas en Colombia en lo que va de 2026, según los reportes y el monitoreo continuo emitido por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz).
La zona del oriente del Cauca donde ocurrió el crimen ha sido calificada históricamente y de forma reciente como un corredor de alto riesgo para la población civil y los viajeros. La Defensoría del Pueblo ya había advertido sobre la vulnerabilidad de la región mediante la Alerta Temprana (AT) 024/23 y el informe de seguimiento 009/26.
Dichos documentos institucionales señalan que en el municipio de Silvia existen riesgos latentes para las comunidades indígenas de los resguardos de Tumburao, Quichaya, La Gaitana, Pitayó y Quizgó, así como para los habitantes del corregimiento de Usenda. Esta situación crítica es el resultado directo de los violentos enfrentamientos y disputas por el control territorial que sostienen actores armados ilegales como el Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas (BOCJA) y la guerrilla del ELN.
Además, en la zona convergen estructuras del Frente Dagoberto Ramos, del ELN y diversas bandas locales que buscan afianzar su presencia estratégica e imponer el terror entre los habitantes del sector.
Ante la gravedad del ataque contra estos tres deportistas, la comunidad local y defensores de derechos humanos han exigido respuestas inmediatas a las autoridades.
Una de las víctimas fue identificada como Rodrigo Amortegui, propietario de una ferretería en la ciudad de Popayán. Las labores de verificación de las identidades de las otras víctimas mortales continúan por parte de la Fiscalía General de la Nación y organismos judiciales.
Por su parte, la Tercera División del Ejército Colombiano, unidad militar a cargo de la jurisdicción en esta zona del Cauca, despliega operativos de control e inspección en la vía entre Totoró y Silvia para dar con el paradero de los responsables y garantizar la movilidad de los campesinos y deportistas que transitan habitualmente por esta arteria vial.
El crimen se perpetró el 30 de julio de 2026 en el sector de Miraflores, sobre la carretera que comunica los municipios de Totoró y Silvia.
En la zona actúan el Frente Dagoberto Ramos, el ELN, el Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas y diversas bandas criminales locales.