*La respuesta oficial de la E.S.E. Hospital Departamental San Rafael de Fundación reconoce que la doctora Maricruz Nasra Mercado, no alcanzó a conocer la situación de la institución y que tampoco se realizó el empalme con Marcela Bornacelly. Ambas fueron designadas por la gobernadora Margarita Guerra.
Una grave situación administrativa acaba de quedar expuesta en la E.S.E. Hospital Departamental San Rafael, luego de que la propia institución reconociera oficialmente que la transición entre dos gerencias se produjo sin un proceso de empalme y que la funcionaria que llegó a reemplazar a la anterior permaneció apenas dos días en el cargo.
La situación quedó consignada en una comunicación oficial firmada por Cristian David Martínez Altamar, asesor de gerencia externo; elaborada por Maximiliano Mendoza Avendaño, asesor jurídico externo; y aprobada por Víctor Julio Pérez Martínez, responsable del Área Jurídica.
De acuerdo con el documento, Maricruz Nasra Mercado fue designada mediante el Decreto 0483 del 27 de julio de 2026, tomó posesión el 31 de julio y permaneció en la gerencia hasta el 1 de agosto. Es decir, estuvo al frente del Hospital solamente dos días, pero lo verdaderamente delicado no es únicamente la corta duración de su permanencia, ya que el propio Hospital reconoce que no se logró realizar el empalme con la anterior gerente, Marcela Bornacelly.
Esto significa que la institución tuvo un cambio en su máxima dirección sin que, según su propia versión oficial, se concretara el proceso mediante el cual la administración saliente entrega a la entrante la información necesaria para garantizar la continuidad de la gestión y el asunto adquiere todavía mayor relevancia porque Marcela Bornacelly y Maricruz Nasra Mercado fueron designadas por la gobernadora atípica del Magdalena, Margarita Guerra.
EL HOSPITAL ADMITE QUE LA NUEVA GERENTE NO CONOCIÓ LA SITUACIÓN DE LA ENTIDAD
La respuesta oficial intenta explicar la situación señalando que Nasra Mercado permaneció solamente dos días y que, por ese motivo, no tuvo oportunidad de conocer directamente la realidad administrativa, financiera, contractual y asistencial del Hospital. También reconoce que durante ese período no alcanzó a formular un plan de trabajo, metas, prioridades ni proyectos de reorganización, pero precisamente ahí aparece la gravedad del asunto.
¿Qué pasó entonces con la información y los procesos que debía recibir la nueva administración?
El propio Hospital afirma que la información administrativa, financiera, contractual y asistencial sí existe y reposa en los archivos institucionales, por lo tanto, no se trata de que la información no existiera. Existía antes de la llegada de Nasra y continúa existiendo después de su salida y la entidad señala ahora que esa información está “en proceso de revisión”.
UNA ADMINISTRACIÓN SIN EMPALME
En cualquier entidad pública, y particularmente en un hospital, un empalme no es simplemente una reunión protocolaria.
Se trata de un mecanismo para garantizar que quien asume la dirección conozca las cuentas, los contratos, los procesos administrativos, las obligaciones pendientes, la situación del personal, los servicios asistenciales y los asuntos que requieren decisiones inmediatas.
Por eso resulta especialmente delicado que el propio Hospital reconozca que ese proceso no pudo realizarse, ya que la respuesta no explica de manera suficiente cómo se produjo entonces la entrega efectiva de la administración, qué documentación fue recibida, quién asumió los asuntos pendientes ni cómo quedó garantizada la continuidad de los procesos.
FINANZAS, CONTRATOS Y SERVICIOS DE SALUD
La gravedad aumenta cuando se revisan los demás aspectos de la respuesta. Sobre la situación financiera, el Hospital señala que la información sobre cartera, pasivos y obligaciones pendientes está contenida en sus estados financieros, pero advierte que no fue analizada por Nasra debido a sus dos días de permanencia.
Sobre los servicios de salud, reconoce que existen reportes de las diferentes áreas asistenciales, pero tampoco existe un balance elaborado por la gerente que duró dos días y sobre los contratos vigentes y procesos contractuales en curso, la institución afirma que corresponden a procesos institucionales y no a una gestión particular de Nasra Mercado.
Precisamente por eso el asunto resulta preocupante: son procesos institucionales que debían continuar independientemente de quién ocupara la gerencia.
DOS GERENTES DESIGNADAS POR MARGARITA GUERRA
El episodio tiene además un componente político-administrativo que no puede ignorarse. Las dos funcionarias involucradas en esta transición, Marcela Bornacelly y Maricruz Nasra Mercado, fueron designadas por la gobernadora Margarita Guerra.
No se está afirmando que esto constituya por sí solo una irregularidad, pero sí significa que la sucesión administrativa ocurrió bajo la responsabilidad de una misma administración departamental y que ahora el propio Hospital reconoce que no hubo empalme entre las dos gerentes.
Eso hace indispensable que quede completamente documentado cómo se garantizó la continuidad administrativa de una entidad pública que maneja recursos estatales y presta servicios esenciales de salud.
LA RESPUESTA OFICIAL TERMINÓ ABRIENDO MÁS EL PROBLEMA
Lo más llamativo es que la comunicación pretendía explicar por qué Maricruz Nasra no pudo entregar un diagnóstico de gestión, sin embargo, terminó dejando constancia oficial de tres hechos contundentes:
Marcela Bornacelly salió de la gerencia y Maricruz Nasra Mercado asumió y solo permaneció dos días y entre ambas no se logró realizar el empalme y mientras tanto, la propia institución reconoce que tiene información administrativa, financiera, contractual y asistencial que permanece en proceso de revisión, por eso, más que cerrar el capítulo del cambio de gerencia, la respuesta oficial abre un nuevo frente de preocupación sobre la continuidad administrativa del Hospital San Rafael.
En una institución de salud pública, donde están comprometidos recursos públicos, contratación, servicios médicos y atención a la comunidad, una transición de esta naturaleza no puede quedar simplemente explicada por la corta permanencia de una gerente, pero el hecho grave ya está reconocido por la propia institución: hubo cambio de gerencia, la nueva funcionaria permaneció apenas dos días y no se concretó el empalme con la administración anterior.