*Diez presuntos integrantes de esta organización delincuencial fueron judicializados. La estructura estaría relacionada con un ataque con granada que dejó una persona muerta y 18 heridas, así como con al menos seis homicidios registrados durante 2026.
El uso de explosivos, los homicidios y las amenazas contra quienes interferían en sus actividades ilícitas eran los mecanismos de violencia usados por la organización delincuencial conocida como ‘Los Boyacos’ para mantener el control de la venta de estupefacientes en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá.
Los elementos materiales probatorios indican que este grupo delictivo tendría presencia en el sector desde, al menos, 2024 y contaría con una organización jerarquizada, integrada por cabecillas, administradores de puntos de expendio, distribuidores, vendedores, vigilantes y un brazo armado encargado de ejecutar acciones violentas para proteger sus actividades ilegales y mantener el dominio territorial. 10 personas señaladas de integrar esta estructura fueron judicializadas por la Fiscalía General de la Nación, entre ellas Miguel Vargas Parra, alias Yimi o Boyaco, uno de los principales dinamizadores; y un hombre conocido como ‘Miguel’ o ‘El Viejo’, quien habría coordinado la distribución de sustancias ilícitas en seis zonas, el manejo de las ganancias ilegales y la financiación de la estructura.
Estos dos posibles articuladores principales, al parecer, ordenaron homicidios contra personas sospechosas de suministrar información a las autoridades, comercializar estupefacientes por fuera de los intereses de la red o intentar abandonarla. Para ejecutar estas determinaciones contarían con un grupo sicarial que estaría a cargo de alias ‘Carramán’ y ‘Drilococo’. Entre sus posibles integrantes fueron identificados Osneiber Rafael Sabino Aguache, alias Mailo, y Reinaldo de Jesús Hernández Bonett, alias El Diablo, quienes estarían encargados de las acciones violentas y de proteger los expendios.
Uno de los hechos atribuidos a ‘Los Boyacos’ ocurrió el 22 de enero de 2026, cuando fue lanzada una granada contra un grupo de ciudadanos que permanecía en una concurrida zona del barrio Santa Fe. El ataque, que habría sido ordenado por los cabecillas como represalia por la comercialización de estupefacientes ajenos a la estructura, ocasionó la muerte de una persona, lesiones a otras 18 y daños materiales. Alias ‘Mailo’ es señalado de lanzar el artefacto explosivo desde una motocicleta. De acuerdo con la hipótesis investigativa.
A este episodio se suma, por lo menos, seis homicidios perpetrados durante 2026. Los casos corresponderían a disputas por el control del tráfico local de estupefacientes, sospechas de colaboración con las autoridades e incumplimiento de las condiciones impuestas. Las actividades de policía judicial también permitieron identificar maniobras para ocultar los eventos delictivos, como la eliminación de registros de cámaras de seguridad y el traslado de cuerpos a otros sectores de la ciudad.
En este contexto, es investigado Yermmy Rincón Alza, alias ‘Chatico’, quien habría brindado apoyo logístico a la banda delincuencial e intervenido en actuaciones posteriores a uno de los homicidios para favorecer el ocultamiento de lo ocurrido. Por estos hechos, una fiscal de la Unidad de Vida de la Seccional Bogotá imputó a los 10 procesados, de acuerdo con su posible responsabilidad individual, los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, terrorismo, fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido o de uso privativo de las Fuerzas Armadas, o explosivos; ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, y favorecimiento agravado.
Este resultado es producto del modelo estratégico nacional de investigación de la Fiscalía, orientado a identificar y afectar estructuralmente las organizaciones delincuenciales que más impactan la seguridad y la convivencia en las ciudades. Mediante labores investigativas articuladas con la Sijin de la Policía Metropolitana de Bogotá, análisis criminal y asociación de casos, se estableció el posible funcionamiento de esta red, sus niveles de coordinación y su relación con diferentes hechos violentos.