*Un exalcalde y un contratista deben responder.
El corregimiento de Doña María, en el municipio de Fundación, Magdalena, vive un drama que se repite una y otra vez en el país: millonarias inversiones en obras que jamás prestan servicio alguno.
La Contraloría General de la República, en respuesta oficial a las denuncias ciudadanas, confirmó que el proyecto BPIN 20201301010830, que pretendía dotar de acueducto y alcantarillado a esta población, es una obra terminada en el papel pero inservible en la realidad.
Con un valor total de $4.722 millones, financiados con recursos del Sistema General de Regalías – Asignación para la Paz, el proyecto fue adjudicado a la Asociación Regional de Municipios del Caribe (ARCA) por $4.420 millones, mientras que la interventoría quedó a cargo del Consorcio Inter–Doña María, por $299 millones. Al cierre de la ejecución, los informes oficiales reportaron un avance financiero del 99,85 % y físico del 99,94 %. En otras palabras: casi todo el dinero se pagó y casi todo se declaró como hecho.
Sin embargo, la visita fiscal de la Contraloría encontró una verdad indignante:
1. El acueducto nunca funcionó porque no se tramitó concesión de aguas ni existe una fuente hídrica suficiente para abastecerlo.
2. El sistema eléctrico y los equipos instalados presentan fallas técnicas que impiden la puesta en marcha.
3. El alcantarillado está colmatado, con pozos llenos de sedimentos, estructuras erosionadas y deficiencias graves de diseño y construcción.
4. No se tramitaron licencias de construcción, permisos ambientales ni permisos de vertimientos.
5. Existen conflictos de titularidad del predio donde se levantó la infraestructura.
Lo más grave: a pesar de todos estos incumplimientos, la Alcaldía de Fundación suscribió en noviembre de 2023 un acta de recibo final a entera satisfacción. En resumen: se entregó oficialmente una obra que no sirve, que no funciona y que nunca prestó un solo día de servicio a la comunidad.
𝐕𝐎𝐂𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐋𝐀 𝐂𝐎𝐌𝐔𝐍𝐈𝐃𝐀𝐃
En Doña María, la indignación se mezcla con la tristeza. La comunidad esperaba agua limpia en sus casas, pero recibió un “elefante blanco” que hoy es símbolo de corrupción.
“Nos prometieron agua, nos entregaron concreto muerto. Aquí seguimos cargando baldes, viendo cómo el dinero de todos se lo reparten entre contratistas y politiqueros”, relata con lágrimas en los ojos una madre de familia.
“El exalcalde jugó con nuestra necesidad, inauguró un acueducto que nunca funcionó. Eso es robarle la esperanza a un pueblo”, señala un campesino indignado.
𝐋𝐎𝐒 𝐑𝐄𝐒𝐏𝐎𝐍𝐒𝐀𝐁𝐋𝐄𝐒
La Contraloría fue clara: la responsabilidad recae en varias manos.
1. Exalcalde de Fundación (2020–2023): ordenador del gasto, responsable de suscribir y recibir la obra a satisfacción.
2. Contratista de obra – ARCA (Asociación Regional de Municipios del Caribe): ejecutor directo de la construcción, representado por Luis Alfonso Negrete Ramos.
3. Interventor – Consorcio Inter–Doña María: llamado a vigilar la calidad y cumplimiento, representado por Jorge Luis Machado Cantillo.
4. Funcionarios de la Secretaría de Planeación e Infraestructura Municipal que avalaron el recibo final, pese a las deficiencias evidentes.
Cada uno de ellos deberá responder por el detrimento patrimonial calculado en más de $4.719 millones de pesos, recursos públicos que hoy no se reflejan en beneficio alguno para los habitantes de Doña María.
𝐋𝐀 𝐄𝐗𝐈𝐆𝐄𝐍𝐂𝐈𝐀
La comunidad, con la Contraloría como testigo, exige:
1. Que se abra de inmediato un proceso de responsabilidad fiscal contra todos los responsables identificados.
2. Que la Procuraduría General de la Nación investigue disciplinariamente a los funcionarios que avalaron esta farsa.
3. Que la Fiscalía General de la Nación investigue penalmente posibles delitos de peculado, fraude a resolución contractual y detrimento patrimonial.
4. Que se ejecuten las pólizas de cumplimiento, estabilidad y calidad de la obra, para que al menos parte de los recursos regresen a las arcas públicas.
𝐔𝐍 𝐏𝐔𝐄𝐁𝐋𝐎 𝐒𝐄𝐃𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐃𝐄 𝐀𝐆𝐔𝐀 𝐘 𝐉𝐔𝐒𝐓𝐈𝐂𝐈𝐀
Hoy, mientras la infraestructura se deteriora día a día bajo el sol ardiente de la costa, los habitantes de Doña María siguen cargando baldes desde jagüeyes y pozos improvisados. La indignación se ha convertido en clamor colectivo: que el exalcalde, los contratistas y los interventores no se salgan con la suya.
El pueblo de Doña María está sediento, no solo de agua, sino de justicia. Y ahora la pregunta que retumba en las calles es una sola:
¿Quién le devolverá al corregimiento la esperanza robada y el dinero que nunca se tradujo en bienestar?