Economia

La nueva tendencia de TikTok que está cambiando el negocio de las flores en Colombia

Published

on

● El 38% del consumo de flores en entornos urbanos se destina al autocuidado y bienestar personal, según el estudio El Valor Estratégico de la Inutilidad Útil (2025-2030) de OBS Business School.

● La temporada de Amor y Amistad se consolida como un importante motor del sector floral en Colombia, duplicando las ventas en floristerías mientras se integra con nuevos picos de demanda digital como las flores amarillas del 21 de septiembre.

Las flores están dejando de ser únicamente un regalo para convertirse en una categoría de consumo asociada con el bienestar, la decoración, la identidad personal y las nuevas formas de relacionarse. El cambio en los hábitos de los consumidores está abriendo un nuevo mercado para la industria floral colombiana, justo en uno de los meses de mayor movimiento comercial del año.

Amor y Amistad es uno de los principales motores de esta dinámica. De acuerdo con Fenalco Bogotá, esta celebración puede generar un incremento cercano al 30% en las ventas de sectores como restaurantes, hoteles, supermercados y accesorios frente a un fin de semana normal, mientras que para las floristerías el aumento supera el doble.

Pero este año el tradicional pico de septiembre llega acompañado de un fenómeno nacido en las redes sociales: las flores amarillas del 21 de septiembre. La tendencia, amplificada principalmente por TikTok e Instagram, convirtió una referencia de la cultura pop en un nuevo ritual de consumo y amplió el calendario de oportunidades para las floristerías y productores.

Este dinámico escenario local coincide con los hallazgos del informe “El Valor Estratégico de la Inutilidad Útil: Analizando el Futuro de la Industria Floral (2025-2030)”, elaborado por las profesoras Lucía Somalo y Claudia Núñez de OBS Business School. El estudio posiciona a Colombia como el segundo exportador mundial del sector y resalta que la floricultura genera 240.000 empleos formales al año en el país.

De acuerdo con el análisis de OBS Business School, el mercado de las flores no solo crece en volumen, sino que experimenta una transformación en el significado que le otorgan las nuevas generaciones. La flor ha dejado de ser un producto genérico o un regalo exclusivo para ocasiones especiales, pasando a convertirse en un “objeto cultural” cargado de narrativa, estética e identidad personal.

Las autoras del informe identifican que esta evolución en el comportamiento del consumidor ha reescrito las reglas tradicionales del sector a través de dos grandes tendencias:

● Bienestar personal y autocuidado: Comprar flores para uno mismo se ha normalizado al punto de representar ya el 38% del consumo total en núcleos urbanos. Las flores han pasado a competir directamente con experiencias de bienestar e interiorismo, funcionando como reguladores emocionales en el hogar.

● Aumento y «desgenerización» del público masculino: El estudio revela que las ventas dirigidas al mercado masculino crecieron un 22% en el último año. “Esta desgenerización del consumo floral puede duplicar el público objetivo del sector. El hombre deja de aparecer únicamente como comprador de flores para otra persona y comienza a convertirse también en consumidor final, interesado en la estética, el bienestar y la decoración de sus propios espacios”, afirman Lucía Somalo y Claudia Núñez, autoras de la investigación de OBS Business School.

El informe advierte que este auge comercial convive con una fuerte presión en la cadena de suministro. Aunque el mercado global de la flor cortada se valoró entre 31.000 y 39.000 millones de dólares al inicio de 2025, los costos operativos en los principales hubs logísticos subieron un 12% interanual, dejando el beneficio neto de las floristerías minoristas en márgenes críticos de entre el 3% y el 5%.

Para hacer frente a esta realidad, las investigadoras señalan que la clave del éxito estará en la autenticidad y la sostenibilidad. El 74% de los consumidores de la Generación Z considera que la transparencia sobre la huella de carbono es un factor decisivo al elegir una marca floral por encima del precio.

“El éxito de la industria floral dependerá de su capacidad para reconciliar su ‘inutilidad útil’, su profundo valor simbólico y emocional, con una realidad logística eficiente y un compromiso ético. Solo las marcas que demuestren una autenticidad consistente con el mensaje que comunican lograrán prosperar en este nuevo paradigma”, concluyen Somalo y Núñez.

De este modo, Colombia enfrenta una oportunidad histórica, aprovechar la solidez de fechas clave como Amor y Amistad y el impulso de las tendencias digitales, ofreciendo un producto que responda a un consumidor cada vez más exigente con el origen, la sostenibilidad y el impacto ambiental de sus compras.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tendencias

Salir de la versión móvil