A pesar de que el cielo estaba cubierto por una densa capa de nubes, el sopor y la humedad a las 9:30 de la mañana de este 13 de abril eran intensos en Caucasia, Antioquia.
Sin embargo, esto no fue obstáculo para que numerosos residentes del asentamiento humano Santa Helena, el más grande de Colombia con cerca de 8 mil familias, participaran con fervor en la procesión de Domingo de Ramos, organizada y liderada por el sacerdote Carlos Mario Gallego Duque, presbítero perteneciente a la Prelatura Apostólica Corpus Christi.
Hombres, mujeres, niños y adultos mayores se congregaron en un sector aledaño a la cancha de fútbol del referido asentamiento para participar en lo que el padre Carlos Mario Gallego denominó «un camino de conversión hacia el encuentro con Cristo».
Durante el recorrido, en el cual la feligresía llevaba globos blancos y algunas palmas, según reza en la tradición que marca el inicio de la Semana Santa en el mundo católico, se iban entonando cánticos, rezos y el sagrado rosario para dar gracias a Dios y pedir del Todopoderoso y de Nuestro Señor Jesucristo protección y salvación para la comunidad del asentamiento, sus familias, la paz en Caucasia, los asistentes a la procesión y por la misión evangelizadora Camino a la Morenita, que lidera el padre Carlos Mario.
Fueron aproximadamente cinco o seis kilómetros, más o menos, los que recorrió la procesión, pletórica de fe y religiosidad, hasta su punto final en la finca Santa Helena, en donde tiene su sede la misión Camino a la Morenita, en alusión a la Virgen de Guadulupe, advocación de la Santísima Virgen María en México.
«Entreguemos nuestros corazones a Dios, al Señor Jesucristo, a la Virgen María. Que esta semana de pasión, muerte y resurrección de Jesús sea de reflexión, de oración, de bondad, amor al prójimo, de reconciliación y perdón», decía a todo pulmón el padre Carlos Mario Gallego Duque durante la procesión.
La ocasión fue propicia para que la comunidad residente en el asentamiento Santa Helena proyectara la verdadera imagen que los caracteriza: gente de un gran corazón, creyentes en Dios y que solo anhelan contar con una casa para vivir dignamente.
La procesión de Domingo de Ramos culminó al filo de las 10:45 de la mañana en la misión Camino a la Morenita, donde el presbítero Carlos Mario Gallego Duque ofreció una eucaristía en la que, con gran fervor, se renovó la fe y espiritualidad de los asistentes.
Esto es apenas el inicio de lo que será una amplia programación religiosa en Camino a la Morenita en el marco de la Semana Santa, los días más importantes de quienes llevan a Dios y a Nuestro Señor Jesucristo en sus corazones.