La vegetación en humedales, caños, ciénagas y lagunas actúa como barrera natural para reducir la evaporación y proteger la biodiversidad en temporadas secas.
En la jurisdicción de Corantioquia se han identificado más de 131.000 hectáreas de humedales y ciénagas, abarcando el 2,2% del territorio departamental
Corantioquia hace un llamado a las administraciones municipales, comunidades, sectores productivos y ciudadanía a fortalecer las medidas de prevención, ahorro y uso eficiente del agua, en especial en este momento que se hizo oficial la declaratoria de fenómeno de El Niño por parte del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales-IDEAM-
Dentro de las recomendaciones clave para afrontar el estrés hídrico y la disminución de precipitaciones, la autoridad ambiental enfatiza la necesidad de evitar jornadas generalizadas de limpieza, corte o extracción de vegetación acuática en caños, madres viejas, ciénagas, lagunas y demás humedales.
Contrario a la creencia común, la presencia de plantas en los cuerpos de agua no constituye por sí misma una obstrucción ni un problema hidráulico. Durante la temporada seca, esta cobertura vegetal cumple funciones ecosistémicas esenciales:
Sombra y protección: reduce la pérdida de agua por evaporación debido a las altas temperaturas.
Sostén de la biodiversidad: sirve de refugio y alimento para aves, peces, anfibios y reptiles.
Estabilidad del ecosistema: retiene sedimentos, filtra el agua de manera natural y estabiliza las orillas.
Corantioquia aclara que cualquier intervención debe ser técnicamente sustentada y responder exclusivamente a afectaciones reales a la navegación, el abastecimiento o la seguridad de las comunidades, evitando siempre la remoción masiva e indiscriminada.
Frente a la disminución de los caudales, se insta a los municipios a priorizar el consumo humano y a mantener un monitoreo constante del estado de los humedales (niveles de espejo de agua, conectividad hídrica y calidad del agua) antes de tomar cualquier medida.
Asimismo, la entidad invita a reportar oportunamente cualquier situación que amenace las fuentes hídricas o incremente el riesgo de incendios de cobertura vegetal, e impulsa el trabajo conjunto con los comités de gestión del riesgo y la comunidad para atravesar la temporada seca garantizando la resiliencia del territorio antioqueño.
El dato: hay algunos lugares específicos en los que por gestión del riesgo se hace inminente realizar acciones puntuales de limpieza.