En medio de un tenso e inusual cara a cara con la prensa internacional, Rodríguez actualizó el balance de los dos terremotos que sacudieron al país el miércoles pasado y defendió su gestión.
Delcy Rodríguez llegó tarde a la rueda de prensa, acompañada por sus fieles escuderos: su hermano, Jorge Rodríguez, y una de las figuras más fuertes del chavismo, Diosdado Cabello.
Cuando finalmente se presentó en el lugar, la funcionaria actualizó la cifra de víctimas de los dos terremotos que afectaron a Venezuela el miércoles pasado. El balance ascendió a 2.595 fallecidos —unos 300 más que en el reporte anterior— y 12.400 heridos.
Su llegada se postergó durante varias horas. Mientras tanto, en el espacio habilitado para el encuentro con periodistas internacionales, la incertidumbre y el malestar crecían con el paso de los minutos.
Todos aguardaban con expectativa ese momento. Una oportunidad casi única para preguntarle directamente a Rodríguez por las críticas a la lenta respuesta de las autoridades frente a la tragedia que dejó el desastre natural.
Y las preguntas llegaron. Tras años en los que la prensa en Venezuela ha estado limitada y con escasas oportunidades para formular cuestionamientos incómodos, el encuentro terminó en un tenso cara a cara entre periodistas y representantes del régimen.
Por primera vez en mucho tiempo, las preguntas difíciles se hicieron de frente y en público.
Pero antes de esto, entre otras cosas, Rodríguez informó que el doblete sísmico provocó el colapso total de 189 edificios y afectó a otros 855, registrándose además 862 réplicas.
Para hacer frente a la tragedia, anunció la creación de un fondo de 200 millones de dólares en alianza con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estos recursos se destinarán a atender la emergencia y a construir viviendas en zonas seguras, libres de riesgo sísmico. Al respecto, dijo que “la reconstrucción no estará guiada por la improvisación, sino por la ciencia”.
Además, señaló que la respuesta institucional ha sido adecuada, rápida y que ha servido de ayuda para la población. Nada más alejado de la realidad. En las calles, los venezolanos denuncian que eso no ha sucedido.