Una redada policial y las subsecuentes escaramuzas con una banda de narcotraficantes incrustada en barrios pobres de Río de Janeiro dejaron al menos 132 muertos, informaron autoridades el miércoles, al día siguiente de que el masivo operativo suscitó denuncias de uso excesivo de fuerza.
La cifra de 115 sospechosos y cuatro policías muertos fue un aumento respecto a lo que las autoridades originalmente dijeron que eran 60 sospechosos muertos en la redada del martes por unos 2,500 policías y soldados en las favelas de Penha y Complexo de Alemao.
Felipe Curi, secretario de la policía del estado de Río, declaró en una conferencia de prensa que se encontraron cuerpos adicionales en un área boscosa donde, según él, llevaban camuflaje mientras luchaban con las fuerzas de seguridad. Dijo que los residentes locales habían retirado ropa y equipo de los cuerpos y que ello se investigaría como manipulación de pruebas.
“Estos individuos estaban en el bosque, equipados con ropa de camuflaje, chalecos y armas. Ahora muchos de ellos aparecieron en ropa interior o pantalones cortos, sin equipo, como si hubieran pasado por un portal y cambiado de ropa”, indicó Curi.
El miércoles temprano, en el barrio de Penha, los residentes habían rodeado muchos de los cuerpos —recogidos en camiones y exhibidos en una plaza principal— y gritaron “masacre” y “justicia” antes de que las autoridades forenses llegaran para recuperar los restos.
La cifra oficial de arrestados se situó en 113, frente a los 81 citados anteriormente, señaló Curi. Anteriormente, el gobierno estatal sostuvo que fueron decomisados 93 rifles y más de media tonelada de drogas.
Policías y soldados lanzaron la redada en helicópteros, vehículos blindados y a pie, apuntando a la banda Comando Rojo. Atrajeron disparos y otras represalias de los miembros de la banda, causando escenas de caos en toda la ciudad el martes. Las escuelas en las áreas afectadas cerraron, una universidad local canceló las clases y las carreteras fueron bloqueadas con autobuses utilizados como barricadas.
El miércoles por la mañana, el activista local Raull Santiago aseguró que formaba parte de un equipo en Penha que encontró unos 15 cuerpos antes del amanecer.