*Los muchachos, como es recurrente, se enfrentaron bajo la lluvia de este fin de semana, pero en un escenario que escaló de las pedradas a los disparos.
La intensa lluvia, que hace días no caía en Barranquilla, no solo refrescó el pasado sábado, sino que de nuevo se convirtió en escenario de combate para las pandillas del sur de la ciudad, que aprovecharon el aguacero para enfrentarse a piedras, palos, puñal y, lo que es peor, a tiros por doquier.
El violento enfrentamiento ocurrió en Las Nieves y los protagonistas fueron la pandilla de este barrio, conocida como ‘Los Diablos’, y jóvenes de La Chinita, quienes se dieron cita para pelear apenas el cielo oscureció y empezaron a caer las primeras gotas de lluvia este fin de semana.
La batalla campal, que obligó a encerrarse a todos los vecinos, dejó muerto a un adolescente de 17 años y heridos a otros tres jóvenes, entre ellos, alias ‘Peso Pluma’, también de 17; un muchacho de 16 y Kaleth Daniel Pérez Cantillo, de 18, quienes fueron trasladados al Camino La Luz -Chinita, hospital público de la zona.
La forma como han ido escalando las peleas de pandillas en Barranquilla refleja cómo estas serían instrumentalizadas por las bandas delincuenciales, que les suministran armas a los jóvenes para controlar el territorio. La advertencia la hace el expersonero de Barranquilla, Arturo García, analista en temas de seguridad en la ciudad.
«Con el paso de los años, el enfrentamiento entre bandas juveniles o pandillas ha pasado a ser ya un enfrentamiento entre bandas alineadas a las estructuras criminales. Aquí lo que hay es una reubicación del accionar de los grupos criminales, que siguen utilizando a los adolescentes para sus intereses», manifestó García.
El caso anterior se suma a la pelea de pandillas que se registró hace dos semanas en la avenida Circunvalar, en inmediaciones del estadio Metropolitano, donde un adolescente de 14 años fue apedreado brutalmente hasta quedar inconsciente. El menor, gravemente herido, debió ser hospitalizado.
El llamado a las autoridades, dice García, es a no obviar el fenómeno de las pandillas en los planes de seguridad para rescatar a los jóvenes antes de que sigan siendo reclutados por las bandas criminales. Y, por supuesto, incluir en los planes de intervención a los padres de familia para desarrollar junto a ellos programas de reintegración social.