Tras denuncia ciudadana, la alcaldía de Cartagena rescató a burro que era usado para tiro al blanco en Isla Grande
El animal era maltratado por jóvenes de la zona, además vivía en condición de calle que le generó problemas de salud.
El hallazgo y rescate de Apolo, un burro de 14 años sometido a maltrato y abandono en Isla Grande, en Cartagena, encendió las alarmas sobre la fragilidad de la protección animal en zonas rurales, tras conocerse que el animal era utilizado como “tiro al blanco” y presentaba graves señales de descuido.
El rescate de Apolo, un burro de 14 años, puso en evidencia la fragilidad de la protección animal en las islas del Caribe colombiano. El animal fue encontrado con lesiones, cascos desgastados y claros signos de abandono en la comunidad de Orika, situada en Isla Grande, tras una denuncia que alertó sobre prácticas violentas en su contra.
La Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria (Umata) y la Armada Nacional actuaron de manera conjunta y lograron poner a salvo al animal, evitando que continuara sufriendo. “Apolo no solo vivía en condición de calle… estaba siendo víctima de maltrato en Isla Grande.
Gracias a la denuncia de un ciudadano y a la rápida articulación entre la Umata y la Armada Nacional, logramos rescatarlo a tiempo”, informó la Umata a través de sus cuentas oficiales en redes sociales.
El caso de Apolo y la respuesta institucional
El hallazgo de Apolo, amarrado y usado como blanco para lanzar objetos, generó una ola de rechazo entre defensores de los derechos animales y autoridades. Según residentes de la zona, grupos de jóvenes lo utilizaban para practicar “tiro al blanco”, causándole heridas y sometiéndolo a un estado de deterioro físico evidente.
La intervención permitió trasladar a Apolo a Cartagena, donde fue ingresado en la Plaza de Todos, un espacio habilitado para la rehabilitación de fauna doméstica en situación vulnerable. Allí, médicos veterinarios realizaron una valoración preliminar que reveló condición corporal de 5 sobre 5, indicativo de obesidad, además de laceraciones en el anca y mucosas pálidas, posibles signos de alteraciones clínicas.
En las primeras horas tras su rescate, los especialistas detectaron un lagrimeo constante y cascos muy desgastados, síntomas que evidencian una falta prolongada de atención básica. El reporte veterinario confirmó que el animal había estado expuesto, durante un periodo considerable, a condiciones inadecuadas que comprometieron su bienestar.