Caucasia

Las entrañas de la Señora Santa María, donde el Verbo se hizo carne

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Historia 3
Por: Presbítero Carlos Mario Gallego Duque

Dios toma a María en todo su ser: entendimiento, amor, fe, maternidad, con sus «SÍ» María pasa a ser posesión plena de Dios: «He aquí la esclava del Señor».

En un encuentro con jóvenes, parejas de novios, les hablé sobre el Rosario. Los jóvenes expresaron: «El Rosario no nos dice nada, no le encontramos sentido, no va con nosotros».

Les pedí que se separaran por parejas para cumplir una sencilla tarea: escribir en una hoja las palabras con que se tratan, se saludan los novios en sus visitas, salidas y en encuentros.

Después de 20 minutos regresaron y escribieron en el tablero las siguientes palabras: Amor, mami, papi, gorda, flaco, mi vida, mi reina.

Las parejas expresaron que esos términos los empleaban continuamente, sin cansancio, que los pronunciaban y sentían un sabor especial.

Fue una magnífica experiencia para convencerlos de que la repetición es el lenguaje del amor.
Todos los cristianos estamos invitados por la Morenita, por María, a utilizar ese lenguaje del amor, dado que la repetida plegaria del Rosario se convierte en un ramillete formado de muchísimas rosas, cada una de las cuales es enviada al Trono de María.

Todos estamos invitados a rezar el Santo Rosario, que nos protege de todo mal y peligro, aleja al enemigo, es un escudo de protección contra maleficios, malas energías.

Es por eso que observamos que la Camándula aparece en las manos de Sacerdotes, madres de familia, niños, papás, letrados, pecadores, consagrados, ricos, pobres, políticos. En las Manos de los que agradecen y los que suplican, en las manos de los que agradecen y de los que suplican, en las manos de los que gozan y alaban, de los que lloran. El Rosario es como un paño de lágrimas.

Todos a rezar el Santo Rosario. Acerquémonos confiados a María, tal como acuden los hijos a la madre. Hablémosle el lenguaje del amor. Vamos a abrirle nuestro corazón para hacerla nuestra confidente.

Como principal tarea en nuestras vidas, consigamos y portemos una Camándula.

«Madre de Dios, ruega por nosotros».

Pbro. Carlos Mario Gallego D.

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