Actualmente, los habitantes enfrentan desabastecimiento básico y largas filas para conseguir alimentos, sumidos en un estado de miedo constante que, según testimonios, ya ha rebasado los límites de la cotidianidad en todo el país.
La confirmación del abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y uno de los hombres más buscados del mundo, ha sumido a México en una jornada de violencia extrema e incertidumbre política.
Lo que comenzó como un operativo de alto nivel terminó por paralizar diversas regiones del país, especialmente en el estado de Jalisco, donde la población civil ha sido la más afectada por la reacción del grupo criminal.
Impacto en la vida cotidiana: El pánico en las calles
Los ciudadanos de Jalisco vivieron horas de terror tras anunciarse la detención y posterior muerte del capo. «Karen», una residente de la zona (cuyo nombre fue cambiado por seguridad), relató el caos vivido cuando el transporte público fue suspendido y los delincuentes comenzaron a bajar a las personas de sus vehículos para incendiarlos y bloquear las vías. Ante la escalada de violencia, el gobierno estatal declaró el «Código Rojo», obligando al cierre de comercios, bancos y escuelas.
Actualmente, los habitantes enfrentan desabastecimiento básico y largas filas para conseguir alimentos, sumidos en un estado de miedo constante que, según testimonios, ya ha rebasado los límites de la cotidianidad en todo el país.
El poderío militar de una organización con alcance global
Carlos Matienzo, analista en seguridad, destaca que el CJNG no es una banda común, sino la organización criminal más importante de México, con presencia en más del 30% del territorio nacional y operaciones en más de 700 municipios.
El cartel ha demostrado un poderío de tipo militar, utilizando columnas armadas con uniformes, ametralladoras y lanzamisiles capaces de derribar helicópteros de las fuerzas armadas. Su expansión no se limita a México; se ha detectado su presencia en España, Estados Unidos y zonas de selva en Colombia y Venezuela, donde participan activamente en el tráfico de cocaína.