Por: Presbítero Carlos Mario Gallego Duque, misionero+
*Misión Camino a la Morenita en Caucasia Antioquia.
«Un día seré polvo y el viento me hará olvido, y aquí tan solo dejo lo que he sembrado: Camino a la Morenita. Trás las Huellas de Cristo.
Testimonios de la Vivencia del Evangelio en la Misión.
Historia 1.
Don Ariel Vélez es un hombre campesino de Caucasia, sencillo, alegre y trabajador. Su familia está constituida por su señora y tres hijos.
Llegó un domingo, por invitación de un familiar, a la eucaristía de las 11:00 de la mañana en la Misión Camino a la Morenita, en el municipio de Caucasia, Antioquia. Él miraba, escuchaba muy atento y dobló rodillas durante la misa.
Don Ariel, el campesino, el mototaxista, el minero, el carnicero, el agricultor, en la actualidad el empresario «Vélez y Vélez». No habla otros idiomas, maltrata el castellano, sin estudios ni títulos, sin ropa elegante.
En el rostro de Ariel he descubierto el Rostro de Cristo. Un Cristo que le ayuda a todos, que comparte lo que tiene, que atiende con amabilidad, sin teología, sin egos ni arrogancias. Siempre, al finalizar las misas de los domingos, don Ariel recibe los ornamentos y los lleva a la habitación sacerdotal; lo he observado besándolos, rezando en silencio, los pone sobre su rostro, y sobre el rostro de niños. Expresa que siente paz y el calor de Cristo. Don Ariel recoge la ofrenda en la Eucaristía.
¿Quién es Ariel?
«Dónde estás y acudiré, dígame cómo puedo ayudarlo y lo haré», así se expresa él.
¿Hermano te has preguntado dónde encuentras a Cristo?
En esta vida nada es para llevar. Todo es para vivir y servir a los otros.
Don Ariel siembra maíz, plátanos, yuca, mata pollos, corre y corre; a veces se ve cansado, pero alegre.
Don Ariel me dice como interrogándome: «Padre, sin Él (Dios) no somos nada!
Vive y siente a Cristo en el servicio a los demás, en la cotidianidad. Ariel acude al Rosario todos los miércoles.
Hermanos en Cristo Resucitado y la Morenita, ser humilde no significa ser débil, sino tener un corazón dispuesto a hacer la voluntad de Dios.
Solo con la humildad podemos acercarnos a la perfección que Dios desea para nosotros. Sembremos Amor, amabilidad, respeto, devoción.
Que con la Resurección de Cristo renazca la esperanza de vivir para el servicio a los demás.
Cristo Resucitado y la Morenita derramen muchas Bendiciones sobre ustedes, sus familias, sus trabajos y sus empresas.