‘Ya tenemos los recursos para mantenerlos encarcelados’, señaló una fuente de la administración republicana.
De ahora en adelante, cualquier indocumentado que sea detenido en Estados Unidos permanecerá encarcelado hasta que las cortes migratorias resuelvan si debe ser deportado o puede permanecer en el país.
Al menos, eso es lo que se desprende de una medida que acaba de anunciar la administración de Donald Trump y que afectaría a millones de personas.
El pasado 8 de julio, Todd Lyons, el director encargado del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE por su sigla en inglés), trasmitió un memorando a sus agentes en el que indica que, a partir de la fecha, toda persona que haya ingresado ilegalmente a Estados Unidos ya no tendrá derecho a una audiencia de fianza, una opción que, en caso de concederse, les permitía permanecer en libertad de manera transitoria hasta ser llamados ante una corte.
Según el documento, ahora los inmigrantes sin autorización deberán permanecer detenidos “durante la totalidad de su proceso de remoción” que, por lo general, se puede extender durante meses y algunas veces hasta años.
La medida no solo aplica para los recién llegados, sino también a aquellos que llevan décadas viviendo en el país y quienes, probablemente, tienen hijos nacidos en Estados Unidos, así como nexos más profundos en el país