De manera exitosa se realizó en Barranquilla, el domingo 4 de octubre, la Marcha contra el Maltrato Animal, la cual hizo un recorrido desde la carrera 44 con calle 63, barrio Boston, hasta la Plaza de la Paz.
El evento fue convocado y organizado por la Asociación de Animalistas y Ambientalistas del Atlántico, ASOAMATL, gracias a la gestión y buenos oficios de su directora, la doctora Norely García, y su equipo de trabajo.
Cabe resaltar que este año, esta manifestación social, se realizó de manera simultánea en 28 municipios del país, destacándose la alegría y colorido que caracterizó a la marcha de Barranquilla, la cual contó con el apoyo y participación de la Alcaldía y sus distintas dependencias, del CBA, la Banda de Paz del I.D.E.C.A.H del barrio El Pueblito y la Danza del Garabato del Colegio Marco Fidel Suárez, ganador de 31 Congos de Oro.
Durante el recorrido numerosas personas observaron la marcha y expresaron su solidaridad con el rechazo rotundo y categórico del maltrato animal en sus diferentes manifestaciones. «Los animales se respetan y se les trata con cariño, por eso estamos en esta marcha para expresar nuestro apoyo a las personas que trabajan por el bienestar de los animales», precisó un ama de casa que asistió al evento.
El objetivo de esta actividad es exigir un alto a la crueldad, programas de esterilización masivos y el cumplimiento efectivo de las políticas públicas de bienestar animal en la ciudad de Barranquilla y en el país en general.
Es importante tener en cuenta que la concientización sobre el maltrato animal es fundamental para erradicar la violencia y fomentar una cultura de respeto hacia todo ser sintiente. Organizaciones como ASOAMATL señalan que la crueldad hacia los animales suele ser la antesala de la violencia social.
Se considera maltrato animal el abandono y negligencia, dejar a los animales a su suerte, sin alimento, agua, refugio o atención médica adecuada,
agresión física tales como golpes, mutilaciones, tortura o uso indebido en espectáculos, omisión de cuidados básicos, mantenerlos en condiciones de frío, hambre, encierro prolongado o soledad extrema.