*EPM anunció que trabaja en el restablecimiento del servicio de energía en varios barrios, pero que en algunas partes ha tenido problemas para acceder con la maquinaria.
El aguacero que golpeó este miércoles 28 de enero y parte de la madrugada de este jueves le demostró nuevamente a la ciudad su vulnerabilidad para enfrentar eventos extremos. Además de las inundaciones que destrozaron vías y anegaron varios sectores en El Poblado, la caída de postes y conexiones dejó sin servicio de energía a cientos de personas en el sur de la ciudad.
Según informó EPM, desde este miércoles están sin energía algunos circuitos que abastecen sectores como Alto de Las Palmas a la altura de la Cola del Zorro, Los Naranjos y Los Balsos. En los circuitos de Los Naranjos y Los Balsos, la empresa señaló que trabaja para recuperar las conexiones y el retirar postes caídos para reanudar el servicio.
Para el circuito que abastece sectores del Alto de Las Palmas, la complejidad de restablecer el servicio se debe a una palma caída sobre las redes y a la imposibilidad de ingreso de la grúa. La empresa anunció que en este punto se desplaza personal adicional para continuar con las labores de reparación.
Donde ya vieron nuevamente la luz después de una noche larga y angustiosa fue en Los Balsos hacia Las Palmas y El Tesoro, cuyos residentes pasaron horas a oscuras después del chaparrón.
La empresa pidió a los usuarios comunicarse a las líneas de atención al cliente 604 44 44 115 o la línea gratuita para reporte de daños 01 8000 415 115 o consultar sobre las novedades de estos procedimientos.
La ciudad apenas dimensiona los impactos que dejó el evento extremo de este miércoles, no solo en Medellín, sino en buena parte del Valle de Aburrá. Según el Siata, solo en El Poblado cayeron 87 milímetros de agua en apenas 45 minutos, el equivalente a lo que cae en promedio todo el mes de enero, según los registros históricos.
Esta zona, rodeada principalmente de comercios como centros comerciales, concesionarios de vehículos, grandes superficies de tiendas y bodegas, se inundó. El agua incluso llegó hasta la biblioteca del Politécnico Jaime Isaza Cadavid, donde tuvieron que levantar todos los libros que estaban en la parte de abajo de las estanterías para que no quedaran flotando.