Este sábado 5 de abril, sin previo aviso y con el filo de la medianoche como reloj marcador, los agentes de aduanas en puertos, aeropuertos y bodegas de EE.UU. comenzaron a cobrar el nuevo arancel del 10% impuesto por el presidente Donald Trump.
Una medida unilateral que rompe con décadas de acuerdos multilaterales y que marca un giro radical en la forma en que EE.UU. comercia con el mundo.
El golpe fue inmediato: los mercados bursátiles globales se desplomaron, evaporando US$5 billones en valor del S&P 500 en solo dos días.
Los precios del petróleo y otras materias primas también se fueron en picada, mientras los inversionistas corrieron a refugiarse en la deuda pública. Un terremoto financiero con epicentro en Washington.
Aranceles de Trump revolucionan el comercio exterior
La abogada Kelly Ann Shaw, quien fue asesora comercial de Trump en su primer mandato, no lo pudo decir más claro: “Esta es la mayor acción comercial de nuestra vida”.
Y no exagera. Porque no solo es el arancel base del 10%, sino que vienen detrás nuevas tarifas “recíprocas” que van del 11% al 50%, golpeando especialmente a la Unión Europea, China, Vietnam y otros socios clave.
La medida arranca con 57 países en la lista, entre ellos Australia, Reino Unido, Colombia, Argentina, Egipto y Arabia Saudí. Aunque EE.UU. aplicará un periodo de gracia de 51 días para mercancías que ya estén en tránsito —y lleguen antes del 27 de mayo—, para el resto no hay salvavidas: el arancel empieza a cobrarse de inmediato, incluso si el barco o avión ya venía en camino.