Luis Rolando Orozco, Alias ‘Mison’, quien fue ubicado en Ecuador, donde se escondía antes de ser deportado a Colombia, no solo representaría una ficha clave dentro de la banda criminal ‘Los Maracuchos’, sino el reflejo de una estructura que mezcló ilegalidad, fachada empresarial y conexiones sociales para sostenerse en el tiempo sin levantar sospechas evidentes.
Las autoridades colombianas ahora concentran sus esfuerzos en desmantelar por completo esta red, identificar a sus aliados y establecer el verdadero alcance de una organización que operaba, según las pesquisas, a plena vista, pero bajo una compleja capa de invisibilidad.
El señalado cabecilla de ‘Los Maracuchos’, con fuerte presencia en las localidades de Santa Fe y Kennedy en Bogotá, fue entregado en el Puente Internacional de Rumichaca y enviado a prisión tras decisión de un juez de control de garantías.
Alias ‘Mison’ no solo era buscado por delitos como homicidio agravado, concierto para delinquir, tráfico de armas y estupefacientes, sino también por su papel clave en la llegada del temido Tren de Aragua a la capital en 2018. Desde entonces, su red se expandió en pagadiarios de Patio Bonito y establecimientos nocturnos como gastrobares y discotecas, donde se movía droga y se consolidaba su poder.
Las autoridades le atribuyen ingresos cercanos a los 2.000 millones de pesos mensuales y un patrimonio que supera los 20 mil millones, representado en fincas, edificios, discotecas y vehículos, muchos de ellos a nombre de terceros. Incluso, logró recuperar una propiedad en Chinauta que había sido incautada por el Estado.
Pero más allá de su poder criminal, lo que también llamó la atención de los investigadores fueron sus excentricidades, entre ellas un anillo de diamantes avaluado en 140 millones de pesos, joyas de oro para su mascota, una colección de motocicletas, camionetas de alta gama y un penthouse en el centro de Bogotá