«Se desprendieron las escaleras, se rajó toda la pared. Cayeron cosas del techo. Fue horrible», señaló Odalis Escalona, de 54 años y que trabaja en un banco
Equipos de rescate evacúan a unas personas heridas de un edificio colapsado tras un terremoto en Caracas el 24 de junio de 2026.
Dos fuertes terremotos casi consecutivos sacudieron este miércoles Venezuela y provocaron el derrumbe de edificios, heridos y escenas de pánico en Caracas, según las autoridades y periodistas.
Un primer sismo de magnitud 7,2 tuvo su epicentro 21 km al oeste de Morón a las 6:04 pm, hora de Venezuela, y fue seguido casi un minuto después por otro más fuerte de magnitud 7,5 a unos kilómetros de distancia, indicó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) en X. Los temblores se sintieron hasta Colombia.
Las escenas en Caracas eran de destrucción y pánico, según una periodista que vio un inmueble de 22 plantas completamente destruido en el barrio de Altamira. Personas afuera gritaban los nombres de sus familiares y algunos voluntarios subían a los escombros. «Necesitamos linternas», decía uno de ellos, al caer la noche.
Según el ministro del Interior venezolano, Diosdado Cabello, son varios los inmuebles que se derrumbaron. «Tenemos algunos lesionados, edificios colapsados», dijo.
En un centro comercial muy concurrido de Altamira, el piso empezó a temblar, cayeron estanterías en las tiendas y la gente salió corriendo en masa hacia la calle, según la periodista de la AFP.
«Fue increíble, no sé ni cuánto tiempo duró. Estaba en el último piso (del centro comercial). De unos negocios se cayeron bastantes cosas. Salimos por las escaleras de emergencia, por ahí nos sacaron», dijo Heidi Romero, una comerciante de 42 años.
«Se desprendieron las escaleras, se rajó toda la pared. Cayeron cosas del techo. Fue horrible», señaló Odalis Escalona, de 54 años y que trabaja en un banco.
Varias zonas quedaron sin energía eléctrica. Muchas calles estaban llenas de vidrios caídos de las ventanas. Decenas de personas que abandonaron edificios en Caracas esperaban en la calle antes de regresar a sus oficinas y hogares, temerosas de eventuales nuevas réplicas.