*El procesado confesó que quiso acabar con la vida del menor porque “no quería morir solo”. El caso ocurrió hace 14 años.
Catorce años después de ocurrido uno de los casos más impactantes registrados en el municipio de La Belleza, Santander, la justicia condenó a 11 años y 6 meses de prisión a Luis Arturo Prieto Ariza por intentar asesinar a un menor de edad mediante una gaseosa contaminada con una sustancia química.
La decisión fue adoptada por un juez de conocimiento tras valorar las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la Nación, que demostraron la responsabilidad del procesado en los hechos ocurridos el 26 de abril de 2012.
Según la investigación, Prieto Ariza ofreció a un adolescente de 14 años una gaseosa que previamente había mezclado con una sustancia tóxica con el propósito de causarle la muerte. Después de entregarle la bebida al menor, el hombre también consumió el líquido restante.
La rápida reacción de la víctima fue clave para evitar una tragedia. Tras ingerir la bebida, el menor logró salir del lugar y pedir ayuda, lo que permitió que tanto él como el agresor recibieran atención médica oportuna.
Durante el proceso judicial, el hoy condenado reconoció ante las autoridades que tomó la decisión de atentar contra la vida del adolescente porque tenía intenciones de suicidarse y “no quería quitarse la vida solo”, una confesión que se convirtió en una de las pruebas determinantes dentro del expediente.
Por estos hechos, la Fiscalía le imputó responsabilidad en el delito de homicidio en grado de tentativa, cargo por el cual finalmente fue condenado.
El caso conmocionó a la comunidad de La Belleza por la gravedad de los hechos y porque la víctima era un menor de edad. Aunque ocurrió en 2012, el proceso judicial se extendió durante varios años hasta que la justicia emitió una sentencia condenatoria definitiva.
La decisión judicial representa el cierre de un caso que generó preocupación en Santander y reafirma la importancia de las investigaciones adelantadas por la Fiscalía para esclarecer delitos que atentan contra la vida e integridad de niños, niñas y adolescentes.