Un ataque con explosivos lanzados desde drones en Timbiquí dejó un infante de marina herido, mientras en Tuluá fue incinerada maquinaria y el Gobierno ofrece $640 millones por alias ‘Barreto’.
El suroccidente del país volvió a vivir horas de tensión por una seguidilla de acciones armadas atribuidas a disidencias de las antiguas Farc. Ataques con explosivos lanzados desde drones en el municipio de Timbiquí, combates en el norte del Cauca y la quema de maquinaria en zona rural del Valle del Cauca marcan una nueva escalada en la región.
En el municipio de Timbiquí, sobre la costa pacífica, un puesto de control de la Armada Nacional fue atacado con artefactos explosivos lanzados desde drones. De acuerdo con el reporte oficial, la acción fue atribuida al frente 30 Rafael Aguilera, estructura señalada de operar bajo el mando de Iván Mordisco.
El atentado dejó un infante de marina herido por esquirlas, quien tuvo que ser evacuado a un centro asistencial, además de daños en la infraestructura militar. Las autoridades advirtieron que el uso de drones para lanzar explosivos se ha vuelto una modalidad recurrente en esa zona del litoral, lo que representa un reto adicional para la Fuerza Pública y aumenta el riesgo para la población civil.
La situación también fue crítica en el norte del Cauca. En zona rural de Caloto, tropas del Ejército sostuvieron enfrentamientos con integrantes de las disidencias asociadas a Mordisco, en inmediaciones de una caseta comunal y una cancha de fútbol. Aunque el cruce de disparos generó temor entre los habitantes, el reporte oficial indicó que no se registraron personas heridas.