El máximo cabecilla del Clan del Golfo, alias Chiquito Malo, les ordenó a sus hombres frenar los ataques y asesinatos en contra de los integrantes de la Policía Nacional y las Fuerzas Militares.
Los homicidios comenzaron hace tres semanas para “vengar” los golpes que las autoridades le propinaron al grupo armado ilegal en los departamentos de Antioquia y Córdoba, como la caída de alias Chirimoya, Zeus y Terror, y los bombardeos.
Fuentes de inteligencia revelaron, en su momento, que el Clan del Golfo ofreció entre dos y tres millones de pesos por cada crimen que se ejecutara en contra de uniformados. Los delincuentes cumplieron la orden y dispararon sin contemplación.
Veinticinco policías y militares han muerto en los últimos días producto del ’plan pistola‘. Sin embargo, estos homicidios no solo los han atribuido al Clan del Golfo, también al Ejército de Liberación (ELN) y a las disidencias de las Farc.